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PROGRAMA DOBLE RECICLADO

. Publicado en Corte y queda

1ª Función
“LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, EPISODIO I: LA AMENAZA FANTASMA 3D”
Hace mucho tiempo (específicamente en los 60's), en una galaxia muy, muy lejana llamada Los Ángeles, Ca., un grupo de camaradas recién formados académicamente en el quehacer cinematográfico decidieron asociarse en una suerte de cofradía consagrada al desarrollo e impulso de ideas e historias a sotavento de la factoría Hollywood con un idealismo propio de las núbiles mentes cuya herramienta reformadora es una recalcitrante cinefilia. De hecho, la revisión en cineclub de material fílmico ajeno a los cánones occidentales y su posterior discusión y desmembramiento era tarea obligada en aquel entonces, impulsada por el quehacer de los entonces novedosos talentos que sustentaban su desempeño en el contenido y forma del cine foráneo, lo que tocó irrevocablemente la mirada de dicho ensamble creativo y ello generando, a su vez, los respectivos aportes, pues en sus filas resonaban nombres como Coppola, Scorsese y Milius, quienes sacaron al cine norteamericano de su cómodo cubo cultural para dotarlo de aristas y ángulos narrativos frescos y propositivos. Pero uno de ellos ya tenía un plan bien trazado, aquel que no solo se limitaba a la reinterpretación de premisas y componentes argumentales propios de oriente y Europa (por no llamarlos “fusil descarado”) sino además respaldado por una estructura mercantil que lo separaría de su gremio para consolidarse como potentado, pues para él el cine es tan solo una vía de dominio oligárquico diseñado para saciar ímpetus monomaniacos donde la razón sólo puede asistirlo si cuenta con el apoyo de la masa, esa que venera sus protomitos y lo ha deificado a grados inauditos, a pesar de que su nombre ya es sinónimo de oportunismo y capitalismo desembarazado. No cabe duda de que habrá un círculo en el infierno sólo para George Lucas.

Y es así, ladies and gentlemen, que se reestrena el Episodio I, aquella película que significó el enlodamiento de su entonces lustroso nombre gracias a una morrocotuda historia ambientada en aburridos y estériles escenarios digitales que pretende pasar por thriller político sideral a la vez que expone la juventud de diversos personajes (a estas alturas creo innecesario e incluso raya en la necedad entrar en detalles por demás diseminados en la cultura popular) y génesis de situaciones que afectarán a los episodios posteriores, pero ahora con el gancho del miope 3D de conversión…¿Quién dijo que Barnum había muerto? Y ya que estamos evocando al artífice del espectáculo grotesco y carnavalesco (similar a lo que practica Lucas con cada bendita reposición, modificación, alteración y manoseo a su “saga”), fue el mismo P.T. quien dijo: “Nace un tonto a cada minuto”…y no puedo pensar en otro calificativo para quien, voluntariamente, decida arrojar más efectivo a las arcas de Lucas. Que la fuerza (de voluntad) nos acompañe.

2ª Función
“LA BELLA Y LA BESTIA 3D” (“BEAUTY AND THE BEAST 3D”)
Es en un fin de semana así cuando la realidad impone su severa faz y me percato del feroz castigo que debió imponer la recesión económica en los grandes estudios para orillarlos a medidas tan desesperadas como ésta. Y sin embargo, a diferencia de la monumental tontería fraguada por Lucas en la cinta anterior, ésta cinta de animación logró marcar un hito en las producciones de la Casa del Ratón: quiso ser una película antes que una Cajita Feliz. El guión, basado en el cuento de hadas clásico, encuentra una estructura similar al de los musicales de Stanley Donen o de Danny Kaye en la década de los 50's donde existía una constante interacción entre la puesta en escena y el desarrollo dramático a través de los espacios físicos, los cuales no se perciben como meras escenografías que visten un espacio en blanco, sino como genuinos instrumentos de narración y evocación. Además, aún cuando la tesis permanece -la belleza está en el interior-, es el diseño de personajes lo que provee de potencia y madurez al relato, pues en los cánones de la empresa Disney no existía una heroína que se distanciara de sus modelos principescos - pasivos y ofreciera un prototipo de mujer liberada con afanes intelectuales y no románticos, capaz de generar procesos de manipulación que modifique la conducta de su contraparte masculina (o bestial, en este caso) para su beneficio emocional, así como un villano cuyo proceder no radica en la acostumbrada megalomanía de otras producciones, sino en un egocentrismo falocéntrico propio de la época en que se desarrolla la historia y con los rasgos físicos que normalmente los dibujantes destinan a los héroes, lo que reviste de dimensión y profundidad al antagonista. Por supuesto, la cinta jamás niega su genética y posee todos los tics característicos de su compañía padre (números musicales dignos de Bob Fosse, personajes de apoyo antropomórficos con cualidades adorables, paleta cromática apastelada, etc.), pero se atreve a recorrer ciertos recovecos más oscuros tanto en la psicología de sus protagonistas como de los ambientes góticos en los que se desenvuelve, por lo que visualmente es un logro de diseño y composición. Hace tres décadas, previo a la reproducción de cintas en formato casero y el internet, los reestrenos de títulos añejos en salas cinematográficas era tanto un gozo como una necesidad, pues de esa forma se podían verificar cintas imposibles de ver en televisión abierta y con el entonces privilegio de la permanencia voluntaria. “La Bella y la Bestia” ya se ha revisado ad nauseam en los hogares y televisores de todo el mundo, pero una revisión más en pantalla grande, aún si es en el nauseabundo proceso que ahora pasa por 3D, bien vale la pena, pues la historia ya ha superado la prueba del tiempo. Entonces ¿Para cuándo esa reposición de “Casablanca” o “Dos Tipos de Cuidado” en tercera dimensión?

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