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ADVERTENCIA POLÍTICA

. Publicado en Con usted

Si el resultado electoral es el fiel reflejo de lo que piensa, quiere y exige el ciudadano, entonces el Partido Acción Nacional debe analizar en dónde están las fallas que llevaron a que sólo la cuarta parte de sus militantes y adherentes participaran en la jornada del domingo pasado, en donde eligió a sus candidatos a diputados federales y senadores.
Los comicios estuvieron lejos de tener la limpieza que podría esperarse de un organismo que en otros tiempos hizo gala de acatamiento a las normas escritas y no escritas, por lo que hasta llegó a considerarse el adalid de la urbanidad y los compromisos a que estaban sujetos todos los partidos.


Además de que investigue la serie de acusaciones de los aspirantes y sus equipos de campaña, la directiva del PAN tiene la obligación moral de dar un informe amplio de la causas que motivaron la ausencia de votantes, en un día tan especial internamente, ya que se nominaba a quienes van a representarlos en las elecciones constitucionales del uno de julio.
Entre los motivos que pudieron influir fue que ninguno de los precandidatos tenía el suficiente “empaque” y que tampoco sus promesas y tratos despertaron mayor interés, pero por encima de todo está la falta general de liderato y el hartazgo por la ausencia de acuerdos entre los grupos que disputan el control del partido, lo que han convertido a Acción Nacional en una arena de ambiciones y disputas interminables, olvidándose de la justicia y la generosidad que señala su lema.
De acuerdo a los números oficiales, para los candidatos a senadores votaron 10,850 militantes y adherentes, de un universo de 40,759, con lo que ni siquiera se alcanzó la meta del 30% que estableció Jorge López, presidente del comité estatal, esto es, de 12,227, que en términos claros fue una meta demasiado pobre al no representar ni la tercera parte de los que estaban invitados a las mesas receptoras.
Aunque Benjamín Gallegos presumió que había visitado casi el 90% de sus correligionarios, que le daba la suficiente confianza de “arrasar” con sus contrincantes, está visto que 35,679 le pintaron un violín, en virtud que apenas consiguió 934 votos, lo que entre paréntesis le deja como lección que debe cultivar la parcela todo el año, o también que su tiempo ya pasó, por lo que si quiere reverdecer laureles tiene que volver a sus orígenes.
También quedó establecido que las campañas mediáticas ya no significan mayor cosa para los ciudadanos, que fue el caso del contador Martín Orozco Sandoval, quien fue el que más se promovió en periódicos, radio, televisión e internet, pero el domingo únicamente captó 6,415 votos, número inferior a los 7,979 militantes activos, que se supone, son los más convencidos de los principios que enarbola Acción Nacional, y muy lejos de los 32,780 adherentes, sin embargo ese mínimo le alcanza para encabezar la primera fórmula, que hipotéticamente lo ubica dentro del Senado, teniéndose en cuenta que en caso de que pierda el uno de julio le bastará con quedar en segundo lugar para ser parte de la próxima legislatura.
Por su parte, Fernando Herrera Ávila sacó 3,501 sufragios, con lo que presidirá la segunda fórmula. No tiene otra opción más que ganar para ser senador y en esta condición debe trabajar en coordinación con Orozco y los tres abanderados a la diputación.
Por cierto que los ocupantes del primer lugar en los tres distritos de diputados tampoco se salvaron. Por ellos podían votar sólo los 7,979 militantes, quienes le dieron 841 votos a Luis Manuel Medina, del Distrito 01; 745 a Teresa Jiménez, del 02, y José Ángel González 748, del 03, de tal suerte que con dificultades sumaron 2,334.
En estas condiciones, quedó de manifiesto el fastidio que siente la militancia con la situación en que se encuentra el partido. Su inasistencia a las urnas demostró el hartazgo y el disgusto que siente hacia los supuestos líderes del partido, que está cansada de tanta pendencia entre los grupos. La dignidad, que fue su insignia, ha sido suplantada por la codicia y la violación a las reglas, por lo que la manera de mostrar su rechazo es apartarse de todo lo que signifique política.

SIN ACUERDO “LAS IZQUIERDAS”

El esfuerzo que hacen por aparentar que todo está en calma, choca con la tensión que se vive en cada uno de los partidos que apoya la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador y es que el momento no puede ser para menos, porque aún cuando se les prometió que todo se resolvería mediante encuestas, los aspirantes a diputados y senadores ven señales que todo se resolverá a nivel de cúpulas.
De manera oficial entran en el reparto el PT, PRD y ex convergentes, que se han apresurado a presentar sus listas, pero sobre ellos lleva ventaja Morena, la organización que creó AMLO y tan es así que el tabasqueño sigue nombrando a los miembros de su potencial gabinete sin tomar en cuenta a sus socios.
Es justamente en este punto en donde hay incertidumbre, porque saben que para ser considerados tienen que contar con la bendición de López Obrador, principalmente los que irán por las candidaturas “plurinominales”. A nivel nacional, el PRD baraja varios nombres y hasta ahora sólo aparece el de Angélica de la Peña, esposa de Jesús Ortega Martínez, líder de Nueva Izquierda (NI), por lo que esperan que a ella se le considere como posición del Distrito Federal y así logre entrar un representante de Aguascalientes, lo que permitiría recuperar el espacio que se perdió en la actual legislatura.
Son muchos los que sienten que pueden dar el gran salto, pero sólo uno o dos podrían estar en la relación final, entre ellos se menciona a Nora Ruvalcaba Gámez y Héctor García Quiroz, que han acompañado a AMLO en los últimos años, sin que se descarte otros que mueven los hilos en la capital para abrirse paso.

PONER LAS BARBAS A REMOJAR

Los sucesos que periódicamente se registran en varias cárceles del país deben ser un llamado de alerta para las autoridades de Aguascalientes, que no sólo deben reforzar las medidas de seguridad en cada uno de los centros penitenciarios, sino exigir que los sentenciados por delitos del fuero federal sean reubicados en los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos).
Los penales locales están diseñados para reos del fuero común, pero no para quienes pertenecen a grupos altamente peligrosos, en función de lo que son capaces y de los conocimientos que tienen, lo que puede alterar la vida interna y propiciar actos tan lamentables como los que recientemente se presentó en Monterrey.
Los Ceferesos ya existen en varios puntos de la República y si hacen falta más que los construya el gobierno federal, en donde albergue a ese tipo de convictos y que cuenten con personal capacitado para el mismo fin, algo de lo que aquí tiene otras características.
Ojalá que no se eche en saco roto las lamentables experiencias que ha tenido lugar y se ponga manos a la obra, con lo que se evitarán tragos amargos.