81. Vivienda en Colonia Gremial 20 de nov esquina General Jesús R. MacíasLa configuración de sectores urbanos donde se aloja la vivienda a través de las colonias, cambió de manera importante la forma tradicional de habitar nuestra ciudad a través de los barrios. Los barrios eran lugares donde se desplegaban hogar y espacios de trabajo especializado al mismo tiempo. Las colonias son lugares urbanos organizados para alojar domicilios cercanos a un centro laboral separado de la residencia.

Los barrios presentaban una traza obediente a las rutas de abasto de insumos, a la cercanía de bancos de material útil para el desarrollo productivo de sus habitantes; limítrofes a yacimientos de arcilla se ubicaban los alfareros o los ladrilleros, sin embargo con la industrialización llegaron otros métodos de organizar el espacio urbano y la condición de cercanía en la cuestión de la casa se tradujo de los talleres o zonas de trabajo anexas al hogar, a la conexión de las nuevas colonias a un sitio laboral de mucha mayor escala. La vivienda sólo incluyó los espacios propios de la casa y las calles se convirtieron más que en un lugar de convivencia barrial donde se laboraba, comerciaba o se festejaba, en ámbitos de transición para ir de una parte a otra.

Los talleres del ferrocarril y el territorio de la industria de la fundición, fueron de los primeros grandes centros laborales que a fines del siglo XIX requirieron la colaboración de un número inusitado –en nuestra ciudad– de trabajadores, mismos que proviniendo –algunos de ellos– desde otras poblaciones o de los barrios ya existentes requirieron a su vez alojamiento.

El resultado de ese proceso de poblamiento de zonas urbanas aledañas a los sitios donde se establecía la industria fue el de las colonias. De traza regular su organización y desarrollo conllevó planeación más racional que empírica, procurando para esos sitios una movilidad versátil y sencilla. El desplazamiento como uno de los grandes temas de la Revolución industrial, desde la importancia que cobró el ferrocarril –con los avances para el tren realizados por George Stephenson desde 1825–, se materializó en las colonias con alineamientos en manzanas ortogonales, calles rectas y amplias. Así se formaron canales de conducción para ligar el interior doméstico con una ciudad que iniciaba la primera de sus revoluciones urbanas de gran impacto.

Colonias como la Ferronales, Héroes y del Trabajo al oriente de Aguascalientes, o las que acompañaban a la fundición al noroeste de la ciudad, eran los sitios piloto sobre los que nuevos desarrollos habitacionales se fundarían en lo sucesivo. La extracción social y económica de los habitantes era similar y compartían casi siempre una afiliación laboral respecto a la industria cercana. En ello tal vez resida su poca similitud a los casi extintos barrios, pues si a diferencia de estos el trabajo no se realizaba en casa, o de manera inmediata a ella, sí se compartía con los vecinos una relación gremial determinada. Fuera de lo anterior, las colonias representan el primer paso de la zonificación moderna de la ciudad. La mancha urbana organizada en distritos y conectada por un sistema vial lo más regular posible –trazos rectos, secciones amplias y sin obstáculos– es hasta la fecha, un modelo aún repetido si bien como es evidente, orilla a la ciudad a una poco sana polarización y a una expansión que termina siendo poco funcional a la población y onerosa a la administración municipal por lo que representa abastecer servicios básicos de infraestructura y de seguridad a una extensión territorial cada vez mayor y con una clara disparidad en la consolidación de sus diferentes zonas.

De las colonias primitivas podemos decir a favor, que respondieron en su momento a las inercias productivas de una vida moderna que a fines del siglo XIX e inicios del XX esbozaban lo que era una contemporaneidad a la que el Aguascalientes tradicional finalmente se abriría. La arquitectura tradicional empezó a integrar a sus repertorios nuevos materiales, técnicas constructivas y formas –basta ver la colonia Ferronales con sus chalet de configuración anglosajona– que con el tiempo irían constituyendo buena parte de la imagen que la arquitectura de Aguascalientes, en general, ha presentado desde el siglo pasado hasta hoy.

Las colonias favorecieron con su fábrica la repetición de patrones espaciales y una racionalización para ocupar el suelo, que además de dar pie a un mercado inmobiliario más definido, sirvió para propiciar una mejor accesibilidad a todas las zonas de la ciudad. Ahora, a muchos años de distancia de la implementación de las colonias como forma urbanística de organización de la vivienda, podemos analizar en sus procesos de maduración, lo que en ellas ha devenido en virtudes espaciales o lo que probando su caducidad puede servirnos para remediar muchos vicios urbanos. Sin duda la arquitectura de las primigenias colonias exhibió una imagen acorde a los tiempos que se vivieron. La finca en la calle 20 de noviembre esquina general Jesús R. Macías en la colonia Gremial, de fe de ello.

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