El Heraldo de Aguascalientes

Colombia se antoja

Una poesía de montañas siempre verdes, acariciadas a diario por el sol y la lluvia, y cobijadas a momentos por la niebla, así es el Paisaje Cultural Cafetero de Colombia, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2011. Quienes se animan a recorrer sus torcidos y estrechos senderos descubrirán una de las regiones más ricas de este país sudamericano.
Se trata de una prodigiosa zona, sobre suelos volcánicos, entre las cordilleras Central y Occidental, que une a los departamentos (estados) de Risaralda, Caldas y Quindío, en la que hay cabida para cualquier cultivo, no sólo de café. Esto, gracias a su caprichoso e impredecible clima.
“Con sol y con agua, cualquier deseo crece aquí”, dice Manuel Carrascal, uno de los propietarios de Finca Don Manolo.
Entre árboles de guanábanas, mangos, guayabas, naranjas y otros delicias cítricas poco conocidas para los paladares mexicanos, como el lulo y el arazá, los viajeros son seducidos deleite tras deleite.
Los diversos platos que se sirven acompañados de arroz, plátano, frijoles y arepas son apenas el principio de una emocionante experiencia agroturística.
Sobran los motivos para detenerse a cada momento en el camino y disparar la cámara incansablemente: abundan ríos y cascadas, hay balnearios de aguas termales (Termas Santa Rosa de Cabal, en Risaralda y Termales del Otoño, en Caldas), pueblos de colorida arquitectura (como Filandia y Salento) y vistas de glaciares y cumbres nevadas a varios kilómetros de distancia, como la del Nevado del Ruiz (a 5 mil 321 metros de altura), a donde sólo llegan los más aguerridos.
Y hay que descansar en ancianas fincas cafetaleras, como Hacienda Venecia, para que la experiencia sea completa, para que la exuberante belleza del lugar sacie todos los sentidos.
Los otros residentes
El Paisaje Cultural Cafetero también es el hogar de varias especies endémicas. Para muestra, algunos botones. En el Valle del Cocora, en Quindío, se pueden abrazar a las palmas de cera (Ceroxylon quindiuense), las más altas del mundo (alcanzan hasta 60 metros de altura). Son el árbol nacional de Colombia y están en peligro de extinción.
Además, en la región viven osos de anteojos, cóndores andinos y monos aulladores rojos, entre muchos otros animales también en riesgo de desaparecer. Y es un paraíso para los “pajareros”: aquí residen mil 932 especies de aves, lo que representa el 20 por ciento de la población de todo el planeta.
“Somos el país con más aves en el mundo”, dice con orgullo Yohany Andrés Gaviria, guía de Living Trips, empresa que opera en el Eje del Café.
Así que, entre muchas tazas del más aromático café, los viajeros se quedarán con el mejor sabor de Colombia y no sólo en la boca.