Por cuestiones político electorales y el desinterés del Senado de la República, los colegios particulares fueron notificados de que para el 2018, no se moverá nada de sus demandas de eliminar la doble tributación centrada en la obligatoriedad de las becas educativas y en el pago del Impuesto Sobre la Renta, denunció ayer la presidenta de la Asociación Internacional de Instituciones Educativas Privadas (AIIEP), Guadalupe de la Cerda González.

Luego de reunirse con el presidente de la Comisión de Educación en el Senado de la República, Juan Carlos Romero Hicks, la dirigente de esta agrupación lamentó severamente la falta de sensibilidad de las autoridades, porque justificaron que a un año de que concluyan sus actividades legislativas, no se hará nada en esta materia.

“Nadie duda de la presencia de mercenarios de la educación en México; el 85% de las instituciones educativas privadas son serias, responsables y formales, pero el otro 15% cobra colegiaturas desproporcionadas; entonces, está comprobado que muchos funcionarios deciden voluntariamente tener ahí a sus hijos, pero al mismo tiempo están muy enojados por los altos costos”.

Explicó que hay instituciones educativas particulares que se extralimitan en los cobros y algunas de ellas operan también en el estado de Aguascalientes, las cuales suelen incurrir en abusos en los cobros que se hacen a los padres de familia y éstos no se quejan, aunque hay algunos que sí, pero mantienen ahí a sus hijos.

Esta problemática está generalizada en todo el país. En Aguascalientes operan escuelas primarias que cobran mensualmente colegiaturas superiores a los 10 mil pesos y otras apenas 500 pesos, donde los padres de familia son quienes deciden dónde inscriben a sus hijos.

En entrevista con El Heraldo, Guadalupe de la Cerda sostuvo que los colegios particulares tendrán que aguantar uno o dos años más antes de poder observar si existe alguna posibilidad de obtener la sensibilidad de los políticos y del Gobierno, para apoyar el desarrollo la educación privada en México, o de lo contrario cada escuela decidirá si le conviene cerrar, aguantar o seguir.

“Es triste que los senadores de la República acaben con la esperanza que se tenía de acabar con la doble tributación o emprender diversos mecanismos de apoyo a este sector educativo, pero también se observa que hay muchos funcionarios públicos de alto nivel que tienen a sus hijos en colegios muy caros y están molestos por las colegiaturas que les cobran, pero tampoco hacen nada por cambiarlos a otras menos costosas”, puntualizó.