Frida Andrade
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Los altos precios que alcanzan las aletas de tiburón han provocado que se acelere la pesca de esta especie y que se reduzca su presencia en el mar.
El tiburón se aprovecha por completo, es decir, tanto su cuerpo, que se puede hacer en filetes para varios platillos, como las aletas que son demandadas por los países asiáticos y que son mucho más costosas, refirió Ramón Castellanos representante de la Coalición en Defensa de los Mares de México (Codemar).
Por ejemplo, un kilo de filete de tiburón en la playa, en Guerrero Negro, Baja California Sur se le paga al pescador en 25 pesos, pero un kilo de aleta seca y salada alcanza un valor de 70 dólares, destacó Castellanos.
La cercanía de Baja California Sur con Estados Unidos, es una de las razones por las que se hacen más accesibles las ventas con Asia.
“Como estamos pegaditos a California (Estados Unidos) y tiene una relación comercial gigantesca con Asia, hay intermediarios (entre ellos estadounidenses y asiáticos) en California que la pagan bien”, afirmó Castellanos.
China y Taiwán son los que más lo consumen, añadió.
En Hong Kong entre las aletas más cotizadas son las de tiburón martillo gigante, debido a su gran tamaño; su precio varía de entre 80 y 135 dólares por kilo, pero han alcanzado hasta 700 dólares, informó Juan Carlos Cantú, director de Programas de Defenders of Wildlife de México.
También en Hong Kong las aletas son usadas para hacer sopa de tiburón que puede llegar a costar hasta 100 dólares el plato, agregó Cantú.
En esos países la alta demanda recae en un aspecto cultural y mítico, pues en las bodas se ofrece esta sopa porque representa poder económico, salud y suerte, ya que este animal se visualiza como el depredador máximo de los mares, dijo Castellanos.
Los altos precios y la demanda constante han provocado pescas tempranas, es decir, en varias ocasiones no se dejan desarrollar los tiburones hasta su edad adulta, por lo que el peso de su aleta es menor y se requiere capturar un mayor número.
“El problema que estamos teniendo es que como cada vez se pescan animales más juveniles y más chicos, pues tienen menos aleta, entonces hay que pescar más”, afirmó Castellanos.
Alrededor de la década de 1990 y en las costas de Baja California Sur, los tiburones median entre cuatro o cinco metros, pero ahora ni al metro llegan.
“Ahora salen de 50 o 60 centímetros, al grado de que la mayoría de los tiburoneros ya se dieron cuenta que es una depredación que es absurda, si no vendes la aleta no te sale ni para la gasolina”, puntualizó Castellanos.