Francisco González del Razo, presidente del Colegio de Contadores Públicos, informó que la versión 3.3 del esquema de facturación tiene un candado al introducir el Registro Federal de Contribuyente (RFC), por lo que si éste no coincide con los registros de la autoridad o está mal escrito, no podrá emitirse este comprobante.

Afirmó que en el momento en el cual se capturen los datos para elaborar una factura, el sistema lo va a validar, y si ese contribuyente no está dentro del padrón de contribuyentes registrados por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), no la va a aceptar; en la actualidad, el proceso de validación no es automático.

González del Razo comentó que una de las deficiencias de la versión 3.2 es que podía originar que se cometieran fraudes con la emisión de factura, pues es una práctica común que haya personas que se dedican al tráfico y venta de facturas apócrifas.

Sostuvo que esa es una práctica no deseable, “principalmente porque daña a la recaudación del país, engaña al contribuyente, y tarde o temprano el contribuyente que compró esa factura va a percatarse de que sí tiene problemas para su deducibilidad, entonces la autoridad va a determinar que esa factura es apócrifa y va a exigir el pago de los impuestos que se le adeuda”.

Para finalizar, el presidente del Colegio de Contadores Públicos indicó que la versión 3.3 de la factura electrónica también tiene otros beneficios, porque en ocasiones los proveedores que emitían las facturas confundían algunas letras o números del RFC de los clientes, y si bien salía la factura, al estar mal el RFC esa factura no se podía deducir porque no llegaba a los registros del SAT. Por tanto, estos errores de dedo se van a erradicar.

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