Llegó el momento y los ex jugadores de los mejores equipos del futbol mexicano se dieron cita en el Estadio Victoria para dar un encuentro de exhibición para recordar viejas glorias y darles a los aficionados un sentido de nostalgia, recordando viejos partidos que hicieron grandes a los jugadores que pisaron la cancha el día de ayer. El juego comenzó a las 17:30 por la convivencia de los jugadores con la afición ante un estadio medio vacío que registró una pobre entrada para el encuentro, si decimos que fue un cuarto de estadio es un piropo, algo que se pensaba diferente por los nombres que se presentaron.
Para antes del partido, resaltó la ausencia de Iván Zamorano que estaba anunciado como jugador importante del equipo América, sin embargo, jugadores como Fabián Estay, Luis Hernández, Antonio Carlos Santos, Ramón Morales y Adolfo Bautista hicieron emocionar a la grada presente que disfrutó de una goleada rojiblanca.
El color se llevó la tarde pues se vieron muchas playeras de diferentes generaciones en las tribunas, no faltaron los gritos para los jugadores que al escuchar alguna que otra lindura se reían y respondían con picardía a la grada que comprendía el juego y se reía de las ocurrencias de los protagonistas del encuentro.
Ya hablando del partido, en la primera parte, los equipos tardaron en generar peligro en las áreas y se dieron tiempo de parar el juego para la hidratación; ya avanzada la primera mitad, Ramoncito Morales abrió el marcador al cerrar una pinza desde la izquierda. Pocos minutos después, “Tilón” Chávez aprovechó un madruguete a balón parado para rematar en el área chica de cabeza y vencer a Adrián Chávez.
En la segunda parte, algunos jugadores salieron de cambio y jugadores menos conocidos de los planteles saltaron al campo de juego. Diego Martínez puso el 3-0 en la pizarra con una vaselina elegante y la cuenta se cerró con un error de Adrián Chávez que prácticamente se comió el cuarto gol. Por parte del América, Luis Hernández se mostró bastante participativo, apasionado y metido en el juego, pero poco pudo hacer ante la buena defensa rojiblanca comandada por Reynoso.
Se terminó el partido y todos los jugadores se enfundaron en abrazos entre sí y buena camarería, para después convivir con los aficionados en un mar de autógrafos y fotografías; Adolfo Bautista junto con Luis Hernández, fueron los más asediados por la gente.

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