El Centro de Revaloración de Residuos puede tener efectos negativos en materia ambiental, sostuvo el ecologista Gerardo Ortega de León, esto, porque un relleno sanitario en seco utiliza biodigestores, cuyo uso genera un residuo denominado lixibiodo, el cual es considerado altamente peligroso y puede causar problemas de contaminación si no se manejan con precaución.
Detalló que la legislación instituye que se tiene que establecer un confinamiento especial para este tipo de desperdicios líquidos, por lo que sería irresponsable y una violación a la normativa el pretender almacenarlos en el Centro de Revaloración de Residuos.
Ortega de León subrayó que la empresa que aportará la inversión privada en el proyecto, reconoce que podría haber fugas que escurran hasta el cuerpo de agua más próximo, que en su caso sería el arroyo San Nicolás, el cual desemboca en el río San Pedro, por lo que una fuga pondría en peligro los pozos de agua que se encuentra aledaños a este afluente.
Recordó que durante la pasada administración municipal, un grupo de regidores viajó a Europa para estudiar el manejo de este tipo de centros, pero el entonces alcalde, Juan Antonio Martín de Campo, fue advertido sobre los riesgos ecológicos que conlleva, motivo por el cual, decidió cancelar el proyecto.
Para finalizar, el ambientalista Gerardo Ortega de León lamentó que los gobiernos locales nunca observen estos proyectos desde el aspecto ecológico, pues hay varios ejemplos de iniciativas a las que se les han invertido recursos, y han fracasado porque no son sustentables, como una incineradora de basura que iban a establecer los municipios del interior, o la inyección directa para la recarga de los acuíferos, que impulsó el anterior Gobierno Estatal, y que resultó en un proyecto fallido.

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