El Obispo José María de la Torre Martín, recordó a los fieles que las cenizas de los católicos que son cremados, no pueden ser esparcidas, divididas, ni conservadas en la casa, sino que deben ser guardadas en un lugar consagrado.
“Las cenizas y fragmentos óseos no se pueden conservar en casa porque con ello se priva a la comunidad católica de recordar al difunto; deben llevarse a un cementerio o templo”.
Añadió que las cenizas no pueden repartirse entre familiares, conservarlas en relicarios ni dispersarlas en el aire, la tierra o el agua, porque ello crea la apariencia de panteísmo, naturalismo o nihilismo.
“El cuerpo muerto no es propiedad privada de los parientes, es más bien un hijo de Dios que forma parte del pueblo de Dios; tenemos que superar este pensamiento individualista”.
Comentó que el nuevo documento de la Congregación para la Doctrina de la Fe insiste en que es preferible el entierro, pero se acepta la incineración por razones económicas, ecológicas o de otro tipo, porque los católicos así lo quieren.
Asimismo, reconoció que hay quienes expresan a sus familiares, llegado el momento, el deseo de que esparzan sus cenizas en el mar o en un jardín, pero ya no está permitido, y las nuevas disposiciones son de respeto al difunto y sus deudos.
Además, señaló que a partir de que va en aumento el número de personas que optan por la cremación, los nuevos templos se preocuparon por la construcción de nichos, creando espacios propios para que las cenizas sean depositadas.
“Hay personas que siguen esparciendo las cenizas en agua, tierra y aire, pero deben estar conscientes de la prohibición que hay en este sentido”.
Finalmente, recomendó a los fieles acudir con el sacerdote de su parroquia, para que los asesore mejor al respecto y disipe las dudas que puedan tener sobre las nuevas disposiciones de El Vaticano.

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