Salvador Rodríguez López

El uno de enero de 1994, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN en español y NAFTA en inglés), generó grandes expectativas en México, ya que junto con Estados Unidos y Canadá se creaba una zona de libre comercio, lo cual permitiría reducir costos para promover el intercambio de bienes entre los tres países.

Veintiséis años después el convenio se sustituye por otro similar, ahora denominado T-MEC – como se conoce en México -, que impuso el presidente de EU Donald Trump, luego de amenazar a México con aplicar aranceles hasta por 25%, lo que obligó al gobierno mexicano a aceptar sus condiciones, y que comparado con el TLCAN “le da enormes ventajas a Estados Unidos al tener un mayor acceso al mercado lácteo de Canadá, valuado en 19 mil millones de dólares, motiva una mayor producción interna de automóviles y camiones, eleva las regulaciones medioambientales y laborales, e introduce y actualiza las protecciones de propiedad intelectual” (Wikipedia).

Una vez aprobado el acuerdo por los congresos de México y Estados Unidos y a unos días de que lo haga el de  Canadá, hay enormes ilusiones entre los empresarios aguascalentenses, de los negocios que pueden hacerse entre los tres mercados, lo que en el caso mexicano debería haber mayor cordura, teniéndose en cuenta la ligereza mental del mandatario estadounidense, que en pleno año electoral – en que va por la reelección – no vacilará en fracturar el pacto para demostrar ante sus votantes que vela por sus intereses. Está más que demostrado que México es la perilla de boxeo que utiliza cada vez que busca elevar la atención de sus conciudadanos, de ahí que es preferible actuar de acuerdo a como se vayan presentando las circunstancias.

Para Angélica Ortega Treviño, delegada en la zona centro de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana, la revalidación del T-MEC es positiva “porque traerá certidumbre en la inversión”, que por cierto tuvo un bache tremendo en 2019, al mismo tiempo reavivará la economía de las empresas, sin embargo reconoció que la parte laboral de México estará “muy vigilada” por los otros dos países en demanda que se homologuen las condiciones, pese a que México está rezagado en materia salarial y democracia sindical.

Apuntó que hay confianza que en Aguascalientes se descongele la inversión, tanto nacional como extranjera, observándose que el sector automotriz podría ser el más favorecido al atraer empresas proveedoras, y en similares condiciones se darían en las áreas textil, agroindustrial y electrónico.

Lo positivo que puede dejar el T-MEC es que México deje de ser rehén de un solo mercado y se abra a los demás de carácter mundial, con lo que dejaría de estar en manos de lo que hay en América del Norte; es una lección que no debe olvidarse y por el contrario, hay que diversificar la atracción de inversiones.

Por su parte, el ex líder nacional de la Cámara de Autotransporte de Carga (Canacar), Roberto Díaz Ruiz, estimó que la firma del convenio tripartita será benéfica para este sector, al haber posibilidades de crecimiento en número de exportaciones, mayor que en 2019, teniendo en cuenta que fue hacia Estados Unidos en donde se trabajó el 80% de los traslados totales.

En este sentido, mencionó el actual representante estatal de la Canacar, este sector fue de los pocos productivos de mayor crecimiento, con un total de 4%, que equivale a 12 millones de cruces con el vecino del norte, lo que significó una derrama económica de 500 mil millones de dólares, por lo que existe la confianza que en 2020 pudiera superarse ese porcentaje.

La firma del T-MEC era esperada por los transportistas y muy necesaria para que siguiera fluyendo las inversiones, ofreciendo certidumbre a la actividad comercial y mayores opciones de crecimiento del empleo, puntualizó Díaz Ruiz.

 

EN VÍAS DE EXTINCIÓN

Los 55.3 millones de pesos que recibirán los partidos políticos en el curso de este año, por parte del Instituto Estatal Electoral (IEE), podrían ser los últimos de que gocen, al haber la propuesta del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de eliminar los recursos que otorgan los estados.

De prosperar ese propósito sólo quedarían la bolsa nacional y de la cual el mismo organismo plantea que se destine únicamente la mitad de lo que actualmente obtienen, que son poco más de cuatro mil millones de pesos, lo que tendría un resultado difícil de pronosticar ya que en lo sucesivo una parte importante de sus ingresos sería de cuotas a los militantes y otras actividades que puedan redituarle una entrada.

Lo que se formula es una acción inédita, al menos en México, ya que ningún partido tiene la costumbre de subsistir con el apoyo de sus integrantes; el que más se acerca a ello es Acción Nacional, que tiene en sus estatutos la obligación de contribuir e incluso, quienes tienen un cargo público deben entregar un porcentaje de su ingreso y quien no pague la cuota automáticamente queda fuera de toda participación.

Los demás organismos también lo tienen reglamentado, sólo que muy pocos miembros aportan, por lo que difícilmente podrían llevar a cabo sus actividades y a esto se debe su rechazo a que les recorten el monto. Para lograr que esta situación cambie pasarán muchos años, en que los dirigentes y políticos en general tengan que esforzarse para que el pueblo crea en ellos.

Quien suponga que a final de cuentas no pasará del amago, que de todo lo que se dice nada se llevará a cabo, es indispensable que tengan en cuenta que por dos vías se enfila esa intención, en una la encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador y en la otra su brazo ejecutor, Morena, que además tiene mayoría en la Cámara de Diputados, mientras que en la Cámara de Senadores no son mayoría pero pueden hacerle “manita de puerco” a algunos de la oposición, con lo que alcanzarían el suficiente bagaje de votos para lograr la reforma constitucional.

En función de lo descrito bien harían los actuales dirigentes en reflexionar lo que van a hacer para no caer en la inopia, empezando por atraer la atención de sus prosélitos y convencerlos que acepten cooperar con una cantidad cada mes y los que tengan mejores posibilidades coticen con una cantidad mayor. No va a ser fácil lograrlo, teniendo en cuenta el descrédito en que está la política en general, por lo que bien dicen que “hechos son amores” y si los incondicionales observan que hay un trabajo efectivo a su favor no dudarán en apoyar, de otra manera se harán los que no escuchan.

Por lo pronto, al no ser año electoral, los partidos obtendrán en 2020 únicamente para gastos ordinarios y otras acciones, asimismo, en función de las sentencias de los tribunales federales electorales, que establecieron revocar el acuerdo CG-A-48/19 del Consejo General del IEE, en el que se contemplaba la votación obtenida por los partidos en la elección de ayuntamientos del 2 de junio de 2019 y no la de diputados de 2018, en la redistribución unos ganaron y otros perdieron, de estos últimos el más perjudicado fue el Partido de la Revolución Democrática que le redujeron alrededor de tres millones de pesos.

Para gastos ordinarios, al PAN le corresponden 15 millones 811 mil 698 pesos; a Morena 12 millones 995 mil 129 pesos; al PRI 11 millones 356 mil 214 pesos; al Verde 5 millones 746 mil 568 pesos; a Nueva Alianza Aguascalientes 5 millones 566 mil 224 pesos; Unidos Podemos Más 1 millón 119 mil 584 pesos; Partido Libre 1 millón 119 mil 584 pesos; PRD un millón 72 mil 78 pesos; mientras que el PT. Movimiento Ciudadano, Voces Hidrocálidas y Vida Digna Ciudadana no recibirán un solo centavo, sin embargo Voces Hidrocálidas y Vida Digna Ciudadana consiguieron 397 mil 478 pesos para la realización de campañas cívicas y de información electoral, en apego a lo que dispone el Código Electoral del Estado.

En el caso de los partidos en formación que pugnan por lograr su registro nacional, de lograrlo y una vez que queden acreditados ante el Instituto Electoral local, recibirán recursos estatales, para ello se hará un reajuste presupuestal de las prerrogativas de los demás partidos, por lo que éstos verán reducidas sus partidas.