El frío puede hacer que te tiemblen las manos, ponerte los labios morados y que te arda la nariz… pero definitivamente no puede ser el causante de una parálisis facial.
Aunque existe la creencia popular de que este padecimiento se debe a la exposición a cambios bruscos de temperatura, como decían las abuelas, médicamente este factor no está determinado como causante de este problema, indica José Luis Treviño González, Jefe del Centro Universitario de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello del Hospital Universitario.
“El frío es un mito para la producción de parálisis facial. Si fuera realidad, gran parte de la ciudad de Monterrey tendría en estas épocas del año con temperaturas bajas, parálisis facial y no, no aparecen”, dice.
El especialista dice que es importante no dejarse llevar por rumores, sobre todo después de que en redes sociales y grupos de WhatsApp, estuvieron circulando mensajes que advertían del aumento de pacientes con parálisis facial debido a la exposición a cambios bruscos de temperatura y la falta de cuidados como no cubrir los oídos, ya que supuestamente es por esta cavidad por la que el frío penetra y provoca la parálisis.
En los cambios de calor a frío, puede coincidir algún caso, pero no es provocado directamente por eso, señala.
“No está investigado que sea productor directo, si no, todos los que salieran de un centro comercial calientito a exponerse al frío presentarían parálisis facial inmediatamente”.
La parálisis facial ocurre cuando una persona ya no es capaz de mover algunos o ninguno de los músculos en un lado de la cara.
En general, hay muchísimas causas de origen viral, congénito, nervioso, traumatológico o latrogénico (error médico), que pueden provocar una parálisis facial, dice el especialista.
“Pueden ser virus, quemaduras, heridas por armas de fuego, heridas punzocortantes, pacientes con enfermedades autoinmunes. Hay una serie larga de padecimientos que pudieran relacionarse u ocasionar parálisis facial”.
En personas sanas y de cualquier edad, la parálisis facial se debe a la parálisis de Bell, una afección en la cual el nervio facial resulta inflamado aunque aún se desconoce su origen.
“Es la más frecuente en toda la población y no se sabe el origen. A veces vemos que todo está en perfecto orden y pedimos estudios de imagen, resonancia magnética y no encontramos la causa”.
LAS CAUSAS MÁS COMUNES
Las causas de parálisis más comunes, de acuerdo con el especialista, son por daño o hinchazón del nervio facial, es decir, parálisis periférica o del oído, o por daño en el área del cerebro, es decir, parálisis del sistema nervioso central.
“La parálisis periférica, la que se origina en el oído paraliza la mitad de la cara completa, desde la frente hasta abajo de la boca y la que se origina en el cerebro nada más paraliza la boca. Esta última puede ser secundaria a otro problema del sistema nervioso, desde un evento vascular cerebral hasta crecimientos degenerativos”, explica Treviño González.
Las parálisis de origen periférica o de oído, aunque son las benignas, son las que más pudieran estar relacionadas con el frío pues aparecen secundarias a una inflamación o infección del oído, mejor conocido como otitis media, causada por un virus o bacteria resultado de un resfriado, alergia o infección respiratoria.
“Los pacientes de ahorita en esta época son secundarios a una infección por otitis. Si un paciente tiene un cuadro respiratorio, el cuadro lo puede condicionar a que tenga una infección en el oído por la comunicación que tienen, entonces es fácil tener una complicación como una parálisis facial u otra cosa”.
Sin embargo, de acuerdo con el especialista, no todas las personas que presentan otitis media corren el mismo riesgo de una parálisis facial, sino sólo aquellas que tienen descubierto su nervio facial en el oído medio, que sólo es una cuarta parte de la población, aproximadamente.
“Un 25 por ciento de la población en general tiene una parte del nervio facial que pasa por el oído medio descubierto, entonces cuando cursan con una infección respiratoria que afecta el oído de ese lado inflaman el nervio y producen parálisis”.
Este padecimiento se debe a que las personas nacen con el nervio facial sin la cubierta protectora normal, quedándose expuesto, sin embargo, las personas con este padecimiento no tienen cómo darse cuenta más que a través de estudios clínicos.
CUÍDATE DEL FRÍO
En estas épocas, lo más importante debe ser cuidarse del frío y del resfriado común que es el principal padecimiento para evitar complicaciones graves como neumonía, bronquitis o infecciones de oído que, a su vez, tienen otros riesgos, dice el especialista.
“Ahorita hay una epidemia de resfriado común, si no se cuida una persona puede hacer una neumonía y la neumonía lo puede llevar a una sala de terapia intensiva o puede hacer una encefalitis por el virus.
“Viene muy agresivo el virus, son síntomas más pesados, con tos importante y el paciente se siente más mal que con otros cuadros respiratorios anteriores, no sé si influya la contaminación”.
Las medidas preventivas son protegerse adecuadamente del frío cuidando cabeza, manos y pies; evitar cambios bruscos de temperatura, vacunarse oportunamente y tratarse inmediatamente ante la aparición de un padecimiento.
Aunque no pasa a mayores, el especialista aconseja también cuidar las orejas en temperaturas muy bajas, pues puede afectar la circulación de éstas.
“Las orejas deben protegerse porque como los dedos, se ponen moraditas por la circulación, producen vasoconstrucción por el frío, pero no debe pasar a mayores”.