Por Francisco José Aceves Díaz

Para ti, amigo lector:

Las guerras siempre son sinónimo de desgaste entre los países, sufrimiento de los ciudadanos, y profundos cambios en el escenario geopolítico. Las guerras comerciales se luchan sin armas, pero se realizan con la misma intención: destruir al rival, y por lo tanto también traen las consecuencias previamente mencionadas.

La administración del presidente Trump en los Estados Unidos se ha basado en “Hacer a Estados Unidos grande de nuevo”, eso implica retomar su lugar como la súper potencia comercial que es. ¿El precio? Quitar a China, el emergente gigante asiático que poco a poco está ganándole terreno a los Estados Unidos. Por lo anterior ambos países están enfrascados en una guerra comercial en la que ninguno parece ceder, pero que los únicos que están pagando las consecuencias son los ciudadanos.

El día 15 de Mayo, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva en la que prohibía a las empresas estadounidenses hacer negocios con empresas de telecomunicaciones extranjeras que “pongan en peligro la seguridad del país”. Esta semana nos enteramos que el gigante tecnológico estadounidense Google había roto relaciones con la empresa china de telecomunicaciones Huawei. ¿Qué implica esto? Que los usuarios de Huawei ya no tendrán acceso a las actualizaciones de Android. También los nuevos teléfonos no tendrán acceso a ciertas aplicaciones de Google como GMail, Google Maps, y Play Store. Google dijo en un comunicado que “estaba cumpliendo con una orden y revisando las implicaciones.

A raíz de esto una avalancha de empresas comenzaron a cortar sus relaciones con la empresa china, pero resultando en un dilema para los socios comerciales de Estados Unidos, ya que en el mercado asiático Huawei es uno de los mayores socios comerciales de varias empresas orientales, por lo que cortar las relaciones de golpe podría resultar en un suicidio para la empresa, entonces ¿Deben complacer a Estados Unidos y esperar que ellos los ayuden a solventar el divorcio? ¿O seguir viendo por sus intereses y esperar a las represalias de Estados Unidos?

El lunes el gobierno de Estados Unidos anunció que retrasaría la aplicación de sanciones a la empresa china por tres meses ¿Señal de que no se calcularon bien los riesgos? Sólo el tiempo nos dirá.

De momento cierro con una frase de Sun Tzu de su libro “El Arte de la Guerra”: No hay ningún país que se haya beneficiado por guerras prolongadas.

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