Noé García Gómez

Una sociedad global justa, sostenible y pacífica es lo que pretende la Carta de la Tierra a través de que gobiernos, organizaciones y personas asuman los principios éticos que se establecen.

Como preámbulo establece: “Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que, en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras”.

El proceso de redacción comenzó en 1997 en el Foro Río+5, comenzó la circulación a nivel internacional del borrador del documento para su comentario, a todos aquellos interesados. Se desarrollaron reuniones con grupos de expertos como científicos, abogados internacionales y líderes religiosos. Los participantes representaron diversas regiones del mundo e importantes comunidades y personas con la experiencia necesaria en áreas como la ciencia y las leyes internacionales. La legitimidad del documento se ha fortalecido aún más mediante el respaldo obtenido de más de 4,800 organizaciones, lo que incluye a diversos organismos gubernamentales e internacionales.

Busca inspirar en todos los pueblos un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida para el bienestar de toda la familia humana, de la gran comunidad de vida y de las futuras generaciones. La Carta es una visión de esperanza y un llamado a la acción.

La Carta reconoce que los objetivos de la protección ecológica, la erradicación de la pobreza, el desarrollo económico equitativo, el respeto a los derechos humanos, la democracia y la paz son interdependientes e indivisibles. Por consiguiente, el documento ofrece un nuevo marco ético integral inclusivo para guiar la transición hacia un futuro sostenible.

El pasado 22 de marzo y en el marco de la conmemoración del Día Mundial del Agua, el Gobierno del Estado y el Congreso local signaron dicha carta acompañados por el Punto Focal de la Carta de la Tierra en México, Mateo Alfredo Castillo Ceja.

Dicha firma no debe ser un acto meramente protocolario, es asumir responsablemente cada uno de los puntos y lineamientos ahí establecido, asumir sus principios y valores y que cada acción de gobierno o cada iniciativa discutida y aprobada este en el marco de ella.

Hoy en nuestro Aguascalientes vemos problemas de alto impacto social y ecológico, el riesgo en que están zonas ambientales protegidas, la cuasi-única visión del uso del automóvil como primordial forma de transporte, el exceso en la explotación de los mantos acuíferos y su constante contaminación, la violación y tergiversación de la ley en pos del desarrollo económico sin importar si se pisotean cuestiones ecológicas y ambientales.

Sin duda es un gran compromiso dicha carta, compromiso que todo funcionario público debe ayudar a cumplir en el ámbito de sus funciones.