CDMX.- Carlos Vives demostró que tiene la vitalidad de un joven veinteañero.
A sus 56 años y con la pierna izquierda lesionada, según comentó el cantante, éste brincó, corrió, cantó, bailó y ofreció uno que otro movimiento sexy a su público durante su presentación de anoche en el Auditorio Nacional.
Con una vestimenta juvenil negra, con chamarra y pantalón con cierres, Vives no sólo contagió su energía a los 9 mil 600 fans, según organizadores, sino que convirtió parte del recinto en una explanada para que su fiesta tropical invadiera cuerpos.
Se retiraron las primeras filas de asientos para que los seguidores de Vives no se fueran sin expresarse al ritmo del vallenato.
Minutos después de las 19:00 horas, los sonidos de “Déjame Entrar” comenzaron a escucharse; el público se estremeció.
A pesar de que el tema con el que abrió el espectáculo estuvo lento, rítmicamente hablando, la energía de Vives estuvo al 100%. (Froylan Escobar/Agencia Reforma)