Juan Pablo Martínez Zúñiga

Desde que este proyecto fuera anunciado hace un par de años, una pregunta brotó en mi mente ¿Por qué la Capitana Marvel y no otro personaje de esta factoría que comparte nombre con la heroína? Realizando un repaso nemotécnico rápido, caí en la cuenta de que la acaudalada compañía de cómics en realidad no tiene un personaje femenino que posea la iconicidad y reconocimiento global como la Mujer Maravilla o Gatúbela de la Distinguida Competencia, así que supongo era tan buena opción como cualquiera en este afán por recuperar el equilibrio en la balanza de representación de género cinematográfico, siempre y cuando el trazo del personaje superara lo cliché y la historia aprobara el Test de Bechdel.
El resultado apenas y cumple con ello, no gracias a un guion que se contenta con ser meramente cumplidor sin procurarle al argumento algo más allá del deber rutinario y un aplane de personajes que lucen como calcomanías por su falta de dimensiones.
La secuencia inicial nos presenta a la protagonista (una muy aplicada Brie Larson) como parte de las filas armamentistas de una raza alienígena llamada Kree, la cual está en guerra con los Skrulls, seres de apariencia reptiliana capaces de cambiar de forma a voluntad. Ella es una guerrera con poderes formidables pero incapaz de recordar su pasado, tan solo escucha los consejos de su mentor Yon-Rogg (Jude Law) quien la ha adiestrado en el arte del belicismo. Su perspectiva cambiará cuando es enviada a una misión a nuestro planeta para recuperar un motor experimental capaz de rebasar la velocidad de la luz, creado por una científica y piloto llamada Wendy Lawson (Annette Bening) y que podría darle un giro a esta batalla intergaláctica. Al llegar e iniciar pesquisas, descubrimos que nos encontramos en la década de los 90’s y que su origen es terrestre, pues encuentra evidencia fotográfica de haber conocido cuando joven a la doctora Lawson, ser también piloto y llamarse Carol Danvers, asistida por un joven agente llamado Nicholas Fury (Samuel L. Jackson), futuro jefazo de S.H.I.E.L.D. y conjurador de Los Vengadores, otra veterana de la aviación de nombre Maria Rambeau (Lashana Lynch), quien será el nexo entre su vida pasada y el presente y un gato llamado Goose (en el contexto de pilotos de combate, clara referencia a “Top Gun”), el cual es mucho más de lo que aparenta. Por supuesto habrá obstáculos, en este caso en la forma de Talos (Ben Mendehlson), un Skrull que le revela a Danvers la realidad sobre el conflicto entre su raza y los Kree, lo que pone en entredicho todo lo que ella creía saber sobre Rogg y sus compañeros, situación que los pone en carrera contra reloj para localizar dicho motor (cuya localización está más cerca de lo que creen) y llevando a la protagonista al límite para depurar su identidad como paladina sin que jamás en todo el metraje se le identifique como Capitana Marvel (tal vez el mote se lo guarden para “Vengadores: Endgame”).
Una vez más, la historia se ejecuta según el recetario, sin despliegue de novedades o algún elemento de propuesta, todo orquestado de forma simple y básica por el matrimonio entre Anna Boden y Ryan Fleck, quienes dirigen con solvencia pero sin el menor atisbo de originalidad o personalidad. La película bien encuentra símil en “Thor” (2011), pues el agasajo proviene de lo bien seleccionado del reparto que debe lidiar con una historia estéril y fría, desplazándose como monigotes humanos entre una mise en scéne artificial creada por computadora.
BrieLarson y Samuel L. Jackson convencen casi como los “buddiecops” en las películas de la década en que se supone transcurre la trama, pero los chascarrillos lelos y los rasgos de sarcasmo que se asoman con timidez no bastan para compensar las numerosas deficiencias narrativas, la más severa siendo el empecinamiento por parte de Marvel y el guion en tratar de meter con calzador sólo por una agenda de corrección política a una súper heroína sólo conocida por los geeks clavados, cuando ya tenían a una empoderada fémina en la forma de Viuda Negra, personaje cultivado varios filmes atrás y plenamente reconocido tanto por los lectores de cómics como por los cinéfilos. Por ello, “Capitana Marvel” se percibe forzada, y si bien la cinta entretiene, no podemos dejar de sentir que ante la descarada ligereza argumental con que se le trata, ésta heroína resultó más poderosa en sí misma que su propia película.

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