Ricardo Vargas

Por alguna razón que desconozco, los seres humanos parecemos acostumbrarnos fácil y rápidamente a lo que vemos en nuestro entorno, sea correcto o sea incorrecto. No con esto quisiera juzgarnos ni decir que actuamos o pensamos de forma incorrecta, sino que quiero resaltar la cuestión de que después de que observamos algún patrón por un tiempo determinado, pareciera que nos acostumbramos a dicho patrón. Y como en todo, últimamente hemos visto cosas buenas y cosas malas, pros y contras, pero creo que siempre es bueno detenernos a reflexionar y desempolvar nuestra capacidad de “asombro”.

En Baja California, para la elección de julio 2018 en la que se votaba por gobernador del estado, se había acordado previamente mediante una reforma electoral que el siguiente gobernante estaría en el cargo únicamente por dos años. Esto era con la intención de empatar los procesos electorales estatales con los federales, que serían en 2021 para renovar la Cámara de Diputados. Esto no es nuevo, y recientemente sucedió en Veracruz, donde Miguel Ángel Yunes fue gobernador únicamente por dos años, para que el proceso electoral de aquel estado se empatara con el proceso federal que vivimos todos en el verano de 2018. Sin embargo, en Baja California pasó algo distinto. Relato a continuación la secuencia de eventos…

Poco tiempo antes de la elección, el Congreso local promueve una iniciativa para que el período de gobierno pase de 2 a 5 años pero el Instituto Electoral local lo rechaza. Se lleva a cabo la elección para un gobernador de 2 años. Gana con una amplia ventaja Jaime Bonilla, candidato por MORENA. Después de la elección y antes de que se renovara el congreso local, se aprueba una reforma para ampliar el período del gobernador entrante a 5 años. La reforma aprobada no se publica en el Diario Oficial, por lo que no puede ser impugnada. Pasan meses y finalmente toma posesión Bonilla como nuevo gobernador, argumentando que su período será de 5 años porque es lo que aprobó el Congreso local. Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación y ex ministra de la SCJN, es grabada en un video diciendo que la acción es totalmente legal, pues ya fue aprobada.

Esta semana finalmente fue aprobada la reforma en el Diario Oficial, y llovieron impugnaciones en contra de ella. La primera de ellas, impuesta por el INE, fue desechada por la SCJN. Las demás impugnaciones siguen en proceso de revisión.

Y más allá de que la acción sea buena o sea mala, más allá de que el período sea de 2 o de 5 años, llama mucho la atención que esta medida haya llegado tan lejos. Un principio básico del derecho es que no es retroactivo, algo que claramente se rompe con esta reforma. Es, hasta cierto punto, lógico. Si mañana se aprobara una reforma fiscal en la que el ISR pasara a un tope de 40%, ¿se castigaría a todos los que en su última declaración anual pagaron un menor porcentaje a 40?

Pero realmente no es esto lo que llama la atención, sino que de alguna manera parece que a los mexicanos no se nos hace “tan mal” que un gobernador que fue votado y elegido para gobernar 2 años, esté en el puesto otros 3 años más.

En otro tema, esta semana fue votado en el Senado de la República el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. A la sesión asistieron 116 senadores, de los cuales el 100% emitió su voto para elegir al próximo presidente de la CNDH. La candidata que se perfilaba como la más fuerte, venía apoyada por la bancada que cuenta con mayoría en la cámara alta. Para que hubiera un ganador, éste debió de haber acumulado una mayoría calificada de los asistentes en la sesión. Es decir, para este caso, el ganador debía de haber acumulado por lo menos 77 votos (dos terceras partes de los asistentes).

El cuento de los votos cerró con 76 apoyos para Rosario Piedra, con 24 para Arturo Peimbert, con 8 para Jesús Orozco y 6 abstenciones; sumando un total de 114 votos. Por alguna extraña razón, el resultado final quedó en 114 votos, cuando habían votado 116 senadores. Con este resultado, Rosario Piedra cumplía con la mayoría calificada, pues ahora eran solamente 114.

Hasta ahora, tendremos una presidente en la CNDH que triunfó en una sesión extraña, y que además incumple con la Ley de la CNDH, pues el año pasado fue Secretaria de Derechos Humanos del CEN de MORENA.

Ojalá que no perdamos el asombro ante estos y todos los nuevos eventos y cambios que vengan. Sin decir que sean buenos o sean malos, y por el bien de todos, ojalá que no nos acostumbremos y perdamos nuestra capacidad de asombro.

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@1ricardovargas