Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

Las denuncias por el uso excesivo de la fuerza policial y militar marcan las manifestaciones en Chile… (elpais.com).

Comentario:

Se han multiplicado alrededor del mundo las manifestaciones violentas y nos preguntamos si las redes sociales no tienen mucho que ver con ello. La imagen de un joven tomándose una “selfie” frente a una barricada en llamas en pleno centro de Santiago de Chile, debería plantarnos la duda de si no existe algo equivocado en el uso del teléfono celular.

La semana anterior tuvimos manifestaciones violentas por el aumento de la gasolina en Ecuador. Pero luego, y notaremos que es un denominador común en los ejemplos a seguir, que el presidente dio marcha atrás al aumento, las manifestaciones continuaron, ahora pidiendo, entre otras cosas, la cabeza del presidente.

En Hong Kong siguen las manifestaciones surgidas por la iniciativa de una ley que permitía enviar personas sospechosas a China para ser juzgadas. Los “hongkongueños” (así no se dice, pero suena bonito) se alarmaron y salieron a las calles. Ya la iniciativa de ley fue retirada, pero ¿qué creé? Ahora se pide la cabeza de la jefe del ejecutivo Carrie Lam. ¿Será necesario que lleguen los chinos a reprimir? Ojalá no ocurra.

Los catalanes salieron a las calles a protestar cuando el tribunal español condenó a penas de cárcel a los líderes que buscaban la independencia de Cataluña. Aquí al menos no se pide la cabeza del presidente, pero ¿independizarse de España? ¿Para qué? Los catalanes tienen su propio idioma, su propia cultura, su propio gobierno, su propia fuerza pública y hasta a Leonardo Messi. ¿Qué necesidad? ¿Para qué buscar un pleito con los españoles? Sobre todo, considerando que, de independizarse, tendrían que abandonar la Unión Europea y el costo económico sería muy grande. ¿Qué se está transmitiendo por las redes sociales?

Lo más reciente es Chile. Aquí el origen de la primera manifestación fue el aumento del metro. Ya el gobierno echó para atrás la medida. De nuevo, ahora se pide más: aumento a las pensiones, mayor gasto en educación y, por supuesto, la cabeza del presidente. Lo más grave es que las manifestaciones se han vuelto violentas y ya se cuentan al menos dieciocho muertos. La violencia de la policía es causa de nuevas manifestaciones.

Que exista vandalismo se está haciendo común. Lo que también es común, sin duda, es el uso de las redes sociales para comunicar las causas y los motivos de las reuniones de la gente. Las redes sociales que funcionaron para bien en la primavera árabese están distorsionando para mal. Así como la humanidad fue capaz de identificar el uso como arma de destrucción masiva de la energía atómica, hay algo de maligno en cómo el teléfono celular se utiliza para el morbo, la separación familiar e incluso, la violencia.

Probablemente la invención más portentosa del siglo se utiliza frecuentemente en su lado negativo y eso debería hacernos meditar qué estamos haciendo.

 

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com