Con un Polifórum a reventar, se jugó la gran final del Mundial Sub-20 de Voleibol entre Japón e Italia en uno de los duelos más emocionantes que se haya presenciado dentro del deporte internacional en tierras acalitanas. El juego tuvo emociones al por mayor con dos equipos que se entregaron al máximo, al igual que las jugadoras que dejaron todo en la duela regalando puntos memorables que levantaron de sus asientos a todos los asistentes.
El inicio del partido fue para Japón que logró una serie de puntos consecutivos que las ponían con cinco puntos de ventaja, sin embargo, Populini y Lubian fueron las dos líderes italianas que encabezaron la reacción para llevarse el primer set de manera apretada 23-25. Para el segundo episodio el juego seguía bastante reñido, los dos conseguían buenos puntos hasta llegar a la recta final donde Ruth Enweonwu dio cátedra de cómo hacer saques, logrando puntos consecutivos con grandes fogonazos que sacaron gritos de asombro de la afición. Italia ganó el set 21-25 sorprendiendo a todos y poniéndose a un paso del campeonato.
Fue entonces cuando las niponas sacaron ese juego en conjunto que las caracterizó durante todo el torneo. Minami Nishimura fue una de las artífices japonesas, ya que salvó varios puntos con grandes salvadas defensivas al igual que Ishikawa y Soga que estuvieron combatiendo los ataques italianos. Con dos sets consecutivos dominando a Italia, Japón se puso de regreso en el juego ganando 25-20 y 25-19 el tercer y cuarto set respectivamente.
La algarabía se apoderó de las gradas que apoyaban al equipo que fuera ganando. Llegó el quinto set en donde Italia, liderada por Rachel Morello más el dúo Enweonwu-Koné, tuvo ventaja de hasta cinco puntos. Cuando parecía que Italia se llevaría el campeonato, Japón reaccionó nuevamente con grandes remates de Yamada y Nishikawa para ponerse arriba en el puntaje. Con punto de partido, la capitana Populini estrelló el balón en la red, dándole la victoria 15-12 a Japón que le dio la vuelta al juego ganando 3-2 y consiguiendo el campeonato de manera invicta para la emoción de todos los asistentes que se deshicieron en celebraciones hacia las japonesas. Las asiáticas se abrazaron efusivamente para después correr por toda la duela enfundadas en la bandera de su país, Japón de principio a fin dominó la competencia.