Más de cien mil perros sin dueño deambulan diariamente por calles, avenidas y toda clase de espacios públicos del municipio de Aguascalientes; el fenómeno no sólo implica el aumento de la sobrepoblación de ejemplares en la vía pública por reproducción sin control, sino especialmente un latente problema de salud por el esparcimiento de heces al ambiente.
De acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Servicios Públicos del Gobierno de la ciudad, seis de cada diez perros que llegan al Departamento de Salud y Bienestar Animal son entregados por sus propios dueños, porque ya no los quieren.
Sin embargo, la cifra de desechamiento de mascotas de las viviendas sería más alta si se contaran los casos en que los dueños simple y sencillamente les abren la puerta para que salgan a la calle, y no los vuelven a admitir.
Al corte del primer trimestre del año, el Departamento de Salud y Bienestar Animal reportó un total de 1,426 capturas de perros en condición de calle y en el mismo lapso, llevó a cabo 1,383 eutanasias tanto de los animales que no fueron reclamados o adoptados en el lapso, como de aquellos que fueron entregados por sus propietarios, para tal fin.
Ante la proliferación de esos casos, esta instancia del Gobierno Municipal ha fortalecido sus acciones de concientización social respecto de la responsabilidad que implica tener una mascota, a través de la impartición de más de 16 mil 500 asesorías donde se destaca la tenencia responsable de los animales de compañía.
La dependencia, cuya función principal es prevenir la rabia y promover acciones dirigidas al trato digno a este tipo de ejemplares, ha aplicado en el periodo casi veinte mil dosis de vacuna antirrábica, así como casi 450 esterilizaciones ordinarias.
Sin embargo, la situación de Aguascalientes como un municipio con sobrepoblación canina, ha implicado además asumir la responsabilidad de sensibilizar a la población sobre el tema e invitarles a que antes de contar con una mascota, reflexionen respecto de si realmente la desean.
En su caso, si hay tiempo para dedicarles, lo mismo que recursos económicos suficientes para alimentarlos y proveerles atención médica, espacio adecuado y en general un trato digno, pues es un ser vivo y no un juguete.
El resultado de ello existe, aunque mínimo, pues mientras en el año 2016, 7 de cada 10 animales eran entregados por sus propios dueños para su sacrificio, hoy la cifra se redujo a 6 de cada 10, no obstante, el rechazo es alto y hace falta más conciencia.

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