En solo tres décadas, México perdió 20 por ciento de su vegetación primaria, aquella que no ha sufrido cambios significativos por actividades humanas o por perturbaciones naturales.
De acuerdo con la Carta de Uso de Suelo y Vegetación Serie VI, presentada esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la vegetación primaria se redujo en 30 años un total de 249 mil 218 kilómetros cuadrados, para quedar en 952 mil 108 en 2015.
Con la pérdida de vegetación se rompen factores de regulación del clima y del ciclo del agua, protección del suelo, prevención de derrumbes y deslaves, así como de alimentos, plantas medicinales y madera.
Aunque en 1985 el 62 por ciento del territorio nacional tenía vegetación primaria, ésta tuvo pérdidas significativas por actividades humanas hasta 2002.
En el país también se ha reducido en 27 por ciento su superficie de bosques templados primarios debido a los cambios de uso de suelo.
El Inegi destacó, sin embargo, que la superficie de bosques muestra una tendencia a estabilizarse a nivel nacional. En la actualidad ocupan cerca del 18 por ciento del territorio nacional.
En los últimos 40 años se ha perdido un tercio de la superficie cubierta por selvas primarias, equivalente a 170 mil kilómetros cuadrados.
“De 1970 a 2002 se perdieron selvas a un ritmo acelerado, principalmente por desmontes. En algunas regiones continúan siendo sustituidas por agricultura y por pastizales cultivados”, informó el Inegi.
Los pastizales, que ocupan 6 por ciento de la superficie en zonas semiáridas del país, se han reducido debido al sobrepastoreo y cambios de uso de suelo orientados a la agricultura.
Los matorrales representan la vegetación más extendida y menos deteriorada en México.
Ocupan el 29 por ciento de la superficie nacional y, en 40 años, sólo han perdido 40 mil 302 kilómetros cuadrados, equivalente al 7 por ciento de su superficie.
“Han perdido superficie por cambios en el uso del suelo, aunque son relativamente menores, lo que muestra una menor presión sobre ellos, en gran parte debido al clima árido.
“En algunas regiones los matorrales han sido sustituidos por áreas agrícolas de riego”, abundó el reporte del Inegi.
A la par de la pérdida de vegetación, la superficie dedicada a la agricultura aumentó en 20 por ciento de 1985 a 2014, con un incremento notable durante los últimos 10 años.
De acuerdo con el Inegi, México tiene numerosas especies de plantas endémicas, así como el mayor número de especies de encinos, agaves y pinos en el mundo.
Su diversidad vegetal es mayor a la de Estados Unidos y Canadá juntos, agregó.