A veinticinco años de la obligatoriedad de la educación secundaria en Aguascalientes, la eficiencia terminal se encuentra en un 82% registrado en el ciclo lectivo anterior, donde finalmente se logró contener la caída y se pudo crecer en 1%. Esto se traduce en que una población de 300 a 500 estudiantes decidió concluir su formación académica.

La directora de Servicios Educativos del IEA, María de Lourdes Carmona Aguinaga, señaló que aún no se llega a los niveles deseados de eficiencia terminal y el reto que se delinea ya para el 2045 será la cobertura y la calidad educativa, junto con la eficiencia terminal en los niveles educativos, la cual debe seguir mejorando en la medida en que los jóvenes que llegan a las escuelas, concluyan dentro de los tiempos tradicionales y sin reprobación.

Agregó que en esta situación intervienen factores económicos, la estabilidad de las familias, el interés de los padres en que sus hijos participen en las actividades escolares, y sobre todo el acercar los contenidos escolares al interés de los estudiantes.

“Hoy en día, en la educación primaria la matrícula se encuentra por encima del 100%, ya que llega población de otros estados y son incorporados al sistema educativo, lo cual permite que los menores que se inscriben en primero de primaria y salen de sexto año sean casi el 100%”.

Sin embargo, el nivel de secundaria ha ido cambiando y en el ciclo 2017-2018 se aumentó en un punto porcentual la eficiencia terminal, luego de un período en que fue en descenso, pero se ha logrado detener y se emprendió el camino ascendente, y la idea es mantenerlo y crecer más allá del 82%.

Precisó que ese 1% representa una población entre 300 y 500 estudiantes, es decir la matrícula de una escuela, que inicialmente podría representar una cifra menor, pero en los hechos es significativo porque eso requirió un intenso trabajo; “las transformaciones iniciaron desde la instrumentación del sistema de alerta temprana, y gracias a él se contuvo la deserción y el abandono de los estudiantes”.

Agregó que el sistema le dio seguimiento preciso a cada uno de los estudiantes que presentan un riesgo para la deserción y la reprobación, a través de la aplicación de instrumentos; en el Consejo Técnico se implementan acciones para dar atención a esa población y así puedan aprobar y permanecer en las escuelas.

“También ha ayudado que la población docente se ha mantenido en constante capacitación, lo que permite mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, así como un mayor conocimiento de los contenidos educativos y estrategias pedagógicas para implementar en los salones”, puntualizó.