Daniela de la Mora
Agencia Reforma

MONTERREY, NL 01-Feb-2020 .-La medicina crítica, también conocida como cuidados intensivos, es una subespecialidad que se vuelve cada vez más esencial.
La especialista María del Rosario Muñoz Ramírez explica que la medicina crítica se encarga del manejo de los pacientes de todas las especialidades que están en una situación de gravedad o que tienen alterado un sistema orgánico como el corazón, pulmones o riñones, entre otros.
«El concepto de medicina crítica es el manejo médico del paciente tanto adulto como pediátrico, que tiene alteraciones fisiopatológicas que lo ponen en riesgo de complicaciones o inclusive de perder la vida», explica la presidenta del Colegio de Medicina Crítica de Nuevo León.
Muñoz Ramírez menciona que es una subespecialidad a la cual se podía ingresar a partir de medicina interna, pero actualmente también se ingresa por anestesiología o medicina de emergencias, entre otras.
«En esta especialidad se estudian las enfermedades en su máxima gravedad, como infecciones a nivel pulmonar, infarto de miocardio, alteraciones del sistema nervioso central, traumatismos severos, complicaciones durante el embarazo, diabéticos con descompensación severa de sus niveles de glucosa, pacientes que fallecen como consecuencia de lesiones neurológicas y pueden llegar a ser donadores de órganos, entre otros», comenta la especialista.
«Estos pacientes tienen que manejarse en la Unidad de Cuidados Intensivos para recibir tratamiento especializado y vigilar su respuesta, lo cual es más fácil si se encuentran en áreas específicas del hospital.
«Todo lo más grave de cada especialidad como neumología, cardiología u otros ingresa a la Unidad de Cuidados Intensivos».

¿Cuándo y por qué se ingresa a cuidados intensivos?
Muñoz Ramírez señala que se siguen varios criterios para ingresar a un paciente a la Unidad de Cuidados Intensivos.
«El filtro en un centro hospitalario puede ser el médico de urgencias, que detecte un paciente grave y lo pase a terapia o que esté en piso, que ingresó estable y se agudiza su enfermedad y ahí pasa a terapia intensiva, nosotros somos los receptores. Los médicos intensivistas somos un servicio de apoyo», dice la experta.
La medicina crítica es ahora una práctica cotidiana en cualquier hospital del mundo y reconoce las actividades generales de asistencia médica en las patologías graves.
«Cada vez la tecnología se ha incorporando más en la evaluación diagnóstica y terapéutica en nuestros pacientes y esto nos permite ofrecer una mayor calidad de atención», menciona Muñoz Ramírez.
«A medida que pasa el tiempo, esta subespecialidad se ha ido desarrollando y ya hay especializaciones dentro de la misma; por ejemplo, hay médicos intensivistas que son expertos en el área de neurocrítico (el manejo del paciente con lesión cerebral aguda), traumatología, otros en nutrición especializada, neumología crítica, cardiaco crítico, a nivel renal, trasplante de órganos, pacientes embarazadas y más».
Un médico intensivista cumple con un perfil: debe saber trabajar bajo mucha presión, tener respuesta inmediata y una buena toma de decisiones.
«Si no tomas una decisión rápido y que sea correcta el paciente puede fallecer», indica.
La presidenta del Colegio de Medicina Crítica de Nuevo León señala que la primera referencia de lo que se conoce ahora como Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) fue durante la guerra de Crimea (1853- 1856), gracias a Florence Nightingale, luego fue hasta mediados del siglo 20, a raíz de la epidemia de polio en Copenhague cuando ya se estableció formalmente.
«En América Latina llegó en 1968. Con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud se establecieron las bases para la implantación de las Unidades de Cuidados Intensivos; sin embargo, en México fue en 1962 que se tiene reporte de la primera UCI en el Hospital General de México».