El Heraldo de Aguascalientes

Búsquedas interdisciplinarias

Por J. Jesús López García

Al finalizar las Guerras Médicas, de entre las edificaciones surgidas de las ruinas destacan aquellas de la Acrópolis, y de entre ellas el Partenón, medida del canon de orden dórico; referencia para toda la arquitectura «clásica», producto de la interdisciplinariedad: a la propuesta arquitectónica se unieron los frisos del escultor.

La arquitectura ha sido motivo de integración de diversas disciplinas. En el caso de la cantería y albañilería tradicionales se unieron esculturas, vitrales, carpintería y orfebrería/herrería. En ocasiones la escultura sienta la pauta como en el caso del barroco mexicano; en otras, los vitrales o la pintura, o bien, piezas sui generis de interpretaciones culturales, estéticas e intelectuales que pueden parecernos extrañas.

Aa realización de edificios, actividad compleja por la conjunción de saberes distintos, recursos materiales y humanos diversos, tiempos y momentos propicios para su ejecución, extraña la concurrencia de varios actores y circunstancias que favorecen la coexistencia en cada proyecto de múltiples disciplinas. Hace más de un siglo el ingeniero Gustave Eiffel se apoyaba en un grupo de proyectistas conducidos  por el arquitecto Stephen Sauvestre para dar forma arquitectónica a las geometrías de hierro de sus creaciones, y en contraposición los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers encabezaron a un múltiple equipo de especialistas en estructuras e instalaciones para hacer lo propio con el Centro Georges Pompidou.

Lo expuesto no es de extrañar ya que las disciplinas inherentes a la construcción pertenecen a un mismo campo, incluso en la fábrica de un inmueble se establecen relaciones de materias o experiencias humanas más allá de ese campo natural. En nuestra ciudad acalitana, es cuestión de observar los templos de Guadalupe, El Encino, La Merced, Catedral o San Marcos, para descubrir en ellos la actividad no solamente del arquitecto o de los maestros alarifes, sino en la propia de escultores o maestros canteros con dotes de escultores que dejaron sus características portadas.

Tal vez con la arquitectura Moderna algunos arquitectos quisieron reclamar para sí mismos la autoría total del edificio dejando al margen a los peritos de otras disciplinas. Sin embargo en otras ocasiones la interdisciplinariedad reaparece para fundirse con la labor arquitectónica y hacerse una con ella.

En el caso del Señor de los Rayos a un costado de los panteones Los Ángeles y La Cruz, pues aunque se atribuye la autoría de todo el conjunto al arquitecto, lo cierto es que su rasgo más característico es la portada realizada bajo la batuta del escultor. El templo que por su forma puede parecer disruptivo, realmente funciona como un templo barroco novohispano: se adosa una portada dinámica y de gran impacto formal a un edificio de composición ortogonal regular.

El obispo Salvador Quezada Limón explicó el frontis de la siguiente manera: “La composición arquitectónica de la fachada contiene un simbolismo rico en valores espirituales. Existe entre el muro y su desarrollo un vestíbulo amplio en cuyo interior el cristiano se prepara para vivir la Fe y el Amor: temas predilectos expresados en el conjunto artístico. Sobre el apoyo estructural se disuelve la múltiple concepción arquitectónica. El soporte central se bifurca para dar lugar al signo de la victoria: una gran V. La victoria en el amor y la paz elementos magníficos del reino espiritual de Jesucristo. El extremo superior de la fachada remata en una corona de espinas, ella corresponde a la naturaleza del reinado de Jesús, ya que su reino no es de este mundo. En el centro aparece la imagen del crucificado, levantado entre el cielo y la tierra, ofreciendo el sacrificio de su vida para reconciliar al mundo pecador con el Padre y atraer a los hombres por el amor. En torno al crucificado destacan los símbolos de la triple función del sacerdocio de Jesucristo. En la parte superior un ojo que simboliza su amable y providente misión de pastor, del pastor que conoce a sus ovejas y sabe guiarlas a pastos abundantes y conducirlas a través de los peligros hacia el seguro redil. A los lados, en la parte superior, las manos oferentes y heridas son signos del ungido, eterno sacerdote, perfecto glorificador del Padre, e intercesor siempre vivo a favor de los hombres. En la parte baja los pies del buen pastor que pasó haciendo el bien, del que anunció la buena nueva y el mensaje de vida para los hombres de todos los tiempos.

Por último, a la derecha, aparece plantado el lábaro de la Cruz, instrumento de la redención, en cuyo medio está asido un corazón. La muerte de Cristo en la cruz, fue la suprema demostración de amor a la humanidad. Variadas figuras simbólicas de Cristo decoran el fondo del vestíbulo, las que serán donadas por las familias devotas del Señor de los Rayos. De esa manera se expresará la unión en la Fe, en la Esperanza y en el Amor de quienes anhelan formar parte de la gran familia de Dios en la que Jesucristo es el hermano mayor”.

Sin duda alguna un excelso ejemplar arquitectónico que propios y extraños tendremos que admirar.