Artículos que son producto de robos, se comercializan en domicilios particulares, se intercambian por narcóticos, se empeñan y otros más van a dar a algunos tianguis, señaló el fiscal general del Estado, Jesús Figueroa Ortega.

Son cuatro vías de posible destino de los botines que los delincuentes obtienen en asaltos a casas, negocios, automóviles y transeúntes que se están investigando y adoptando acciones de contención para cercar el “mercado de lo chueco”, agregó.

En entrevista, explicó que como resultado de reportes y de líneas de investigación tendidas desde la FGE, se están dando seguimiento a domicilios particulares, señalados como sitios en los que se vende “de todo” y bajo circunstancias que dan indicios de ser artículos robados.

Igualmente, hay una clara tendencia a que también en casas particulares se lleven a cabo transacciones de intercambio de artículos varios por narcóticos; para ambos señalamientos, la indagatoria está vigente y con acciones de seguimientos puntuales.

En ese sentido, recordó que la FGE lleva a cabo de 3 a 5 cateos por semana, ordenados por un juez, a fin de constatar y en su caso imputar a los responsables de actividades ilícitas que sean confirmadas en los domicilios.

Figueroa Ortega refirió además que la institución suscribió un convenio de colaboración con la Asociación Nacional de Casas de Empeño que contribuya a la localización y detención de personas señaladas como imputadas y que hayan realizado operaciones de préstamos prendarios en sucursales afiliadas a ese organismo.

En ese sentido, destacó que el intercambio de información, permitirá afinar estrategias y acciones para colaborar con la procuración de justicia al momento de integrar carpetas de investigación en los casos que se compruebe que artículos de dudosa procedencia pudiesen llegar a empeñarse en esos establecimientos.

Por lo que toca a los tianguis, dejó en claro que el problema no son estos centros de abasto itinerantes, sino las personas que se constituyen como tianguistas en diversos puntos de la ciudad, en su intento de comercializar artículos robados.

Subrayó que no hay tendencia generalizada en los tianguistas, ni en sus comerciantes, para vender artículos robados, sino intentos a veces exitosos, a veces no, de personas que infiltran esta modalidad de comercio para sacar provecho de artículos ilegales que ofrecen a la venta.

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