En vida, hermano… en vida. Rodeado de su familia y una gran cantidad de amigos que jugaron en los equipos de basquetbol del Club Campestre, se realizó el homenaje al “Marvin”, como es conocido en el ámbito del deporte ráfaga, el arquitecto Guillermo Ramírez Muñiz.

En efecto, por iniciativa del ingeniero Gustavo López Lamas y algunos socios del club, se presentó la idea al Consejo Directivo que preside el licenciado Rubén Morfín Hernández y se le dio luz verde al proyecto, realizándose ayer el primer homenaje que se brinda a basquetbolistas, claro después de aquel 8 de junio de 1996, cuando se colocó la placa en la cancha principal del Club Campestre como reconocimiento al ingeniero Jorge López Yáñez, quien es considerado como el padre del baloncesto verdiblanco, por su labor como promotor de los jóvenes que a la postre vivieron la llamada época de oro en esta disciplina.

Con el título de “Cascarita del Recuerdo” se invitó a los jugadores veteranos y activos a tomar parte y la respuesta fue positiva, ya que se dieron cita casi un centenar de personas que jugaron y convivieron en esta tarde inolvidable para el “Marvin” aguascalentense, donde se comentó que se buscará que se haga tradicional.

Durante el partido, se pudieron ver jugadas de gran calidad –aunque en cámara lenta-, encestes de todo tipo, donde los jugadores sacaron el “polvo de aquellos lodos”, pero sobre todo lo más importante fue la convivencia que se disfrutó a un costado de la cancha.

Una semblanza de Guillermo Ramírez fue exhibida en una pantalla, donde explica el mismo personaje que en 1972 se inició como basquetbolista en el Colegio Marista, tiempo en que vino a Aguascalientes, el Circuito Nacional de Basquetbol Mexicano, recordando además los espectaculares torneos de Navidad y Semana Santa, con equipos como “El Árbol”, “Los Vagos”, entre otros.

Señaló que a invitación del ingeniero Jorge López Yáñez, varios jóvenes se reunían de martes a viernes a las 13:00 horas en la cancha del Club Campestre que en aquel tiempo tenía piso de cemento y los tableros, eran de madera.

Fungió también como comisionado de basquetbol en el Club, dotando de una duela muy especial a la cancha principal.

Señaló que cuando fue notificado por el gerente Gustavo López Lamas, de que sería motivo de un homenaje por su trayectoria como basquetbolista, lo primero que dijo fue: Y yo porqué, eso no es bueno, pues a los que homenajean se “acuestan” y por mi parte espero que esa puerta me espere mucho tiempo más. Gracias por la distinción y disfrutaré este reconocimiento y pido a Dios que me dé licencia de estar en los posteriores homenajes a mis compañeros, expresó con la voz entrecortada por la emoción.

El partido fue entre Azules contra Blancos, siendo el triunfo para estos últimos por 34-30. Con los Azules jugó “Marvin” Ramírez y curiosamente su hijo se cambió a los Blancos para encestar las dos canastas del triunfo, algo que sin duda puso su regalo de navidad en riesgo, dijeron algunos compañeros a manera de broma. El árbitro del partido fue el experimentado José Olivares y Salvador Cortés, mientras en la mesa de anotación estuvo Ivonne Casarrubias.

Por parte del Consejo Directivo, el ingeniero Gustavo López Lamas, entregó al reconocimiento a Guillermo Ramírez, escuchándose un fuerte aplauso que inició su esposa Patricia y sus hijos, así como todos los asistentes.

Un día inolvidable para un hombre que ha sido icono del baloncesto del Club Campestre.