CDMX.- Más que agradecido, conmovido y jubiloso se mostró José María Napoleón con el público que abarrotó el Auditorio Nacional para su concierto del viernes, en el cual la nostalgia y la bohemia imperaron de principio a fin.
Tras una breve actuación del artista invitado, su hijo José María, quien heredó su gusto por la balada romántica, el anfitrión generó carretadas de ovaciones, nutridas y estruendosas, que ni él mismo esperaba.
“Ustedes son muy generosos, ustedes son el motivo por el que estoy aquí, la razón por la que me siento bendecido al recibir tanto cariño. Y no es gratuito: hay que trabajar todos los días para convencerlos de que seguimos cantando, de que seguimos explicándole al corazón lo que sentimos”, expresó el intérprete.
Un detalle poco visto hoy en día fue que desde la entrada el público recibió un programa de mano con los créditos de los músicos, staff de producción y el repertorio que Napoleón interpretaría. Muchos lo conservaron como souvenir y algunos lo dejaron en las butacas al final.
Así, el originario de Aguascalientes se apegó a lo propuesto en la cartulina impresa, con su foto, y brindó con pura música por sus alrededor de 50 años de trayectoria artística.
“De Vez en Vez”, “Corazón, Corazón” y “Amor de Habitación” formaron parte de la colección de composiciones, todas de su autoría, que cantó ante la concurrencia. También entregó una de sus canciones más recientes, “Ven, Dame un Beso”.
“A mis queridos músicos, a la gente que trabaja conmigo, a los que hacen posible que todo esto sea posible, les agradezco de corazón que unan sus esfuerzos para lograr estos bellísimos momentos”, declaró Napoleón en el concierto, en el que aprovechó los lapsos entre canción y canción para presentarlos uno a uno, sobre el escenario.
Hubo un segmento acústico, muy emotivo por la forma en que cantó el compositor, que incluyó “Canción del Molino Rojo” y “Tu Amor y Mi Poema”, y con el fragmento ranchero dio paso a un mariachi de su tierra para acompañarlo en las piezas “La Feria de Ferias” y “Aún Estoy de Pie”.
Y para cerrar con sus grandes éxitos, Napoleón brindó las clásicas “Hombre”, “Pajarillo”, “Ella Se Llamaba Martha”, “Eres” y “Vive”. (Juan Carlos García/Agencia Reforma)