Aguascalientes, Querétaro y Guanajuato integran el triángulo del Bajío más exitoso en materia de impulso económico, al encontrarse dos veces arriba de la media nacional, lo que en primera instancia es para felicitar a las respectivas autoridades por conservar el ritmo de crecimiento, sin embargo esta evolución ha sido a costa de la pequeñez salarial.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), formulada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de 2010 a 2016 Aguascalientes registró un crecimiento anual promedio de 6.1%, Querétaro 5.1% y Guanajuato 5%, en tanto la economía nacional creció poco más de 2%, que en términos generales convierten a esta zona en la de mayor elevación gracias al sector manufacturero y la exportación, vinculado principalmente al ramo automotriz, pero ese brillo no llega al bolsillo de los trabajadores.

Especialistas consideran que si en 2009, año en que se vivió la más reciente crisis económica, había fragilidad salarial en Nuevo León y Aguascalientes, no se logró superar una vez que pasó la emergencia, por el contrario, se acentuó más.

En los últimos 10 años, esta entidad presentó un crecimiento de 80% en la parte industrial, y Querétaro lo hizo en un 70%, no obstante, dicha mejoría no se reflejó en una recuperación económica de las familias, por lo tanto, a pesar de encabezar el crecimiento económico del país Aguascalientes se ubica en la posición 13 en salario promedio.

Conforme al catálogo de Tendencia Laboral de la Pobreza, del Coneval, 28 entidades exhiben un aumento de empobrecimiento de sus trabajadores en los últimos 10 años, consecuentemente aún cuando son más los que tienen empleo no pueden comprar la canasta alimentaria con su ingreso. Haberse reducido el nivel de desocupación no ha significado una mejora de la economía de las familias obreras.

Los analistas coinciden que el Bajío representa la joya de la corona automotriz en México, con un alto dinamismo, y en términos macroeconómicos estas entidades muestran una gran economía, pero a la hora de analizar el salario se encuentra que el crecimiento extraordinario ha sido sólo para las empresas.

Un dato que deja en claro el desnivel que hay entre ambos factores de la producción: es que, de los 52 millones 400 mil afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), solamente 531 mil  reciben ingresos superiores a los 10 salarios mínimos (26 mil 500 pesos mensuales), lo que significa el 1% de la población ocupada.

La tantas veces  mencionada distribución de la riqueza sirve únicamente para el discurso político-electoral, al que se recurre para lograr el aplauso fácil y la esperanza de un pueblo ávido de una mejora en su vida, pero la realidad es lacerante, intensa, como lo demuestra el estudio que presentó en agosto pasado el profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Miguel del Castillo, en el Senado de la República.

Señaló que “en la actualidad uno de cada cinco mexicanos pasa hambre, el salario mínimo diario no es suficiente para alimentar a una familia, y más de la mitad de la población no ingresa lo suficiente para comer correctamente y acometer los gastos básicos de salud, educación, vestido, vivienda y transporte”.

Además, México “es la segunda nación más poblada de América Latina, sólo por detrás de Brasil, está entre los 20 países más millonarios del mundo y entre los 15 en los que más personas no pueden alimentarse correctamente”.

Más claro no puede ser.

DÍA DE LA CENSURA

Exigir mejores condiciones de vida es una demanda tan añeja de los trabajadores que ya perdió sustancia, lo que no obsta para que cada año la vuelvan  a plantear, en espera de que “ahora sí” les hagan caso, sin embargo la respuesta son como las promesas del novio picaflor, que siempre asume compromisos y dice que tal vez, pero de ahí no pasa.

La caminata tradicional del uno de mayo, que recuerda diversos episodios nacionales e internacionales en que se ha visto inmiscuida la clase obrera, fue igual que las anteriores, de hombres y mujeres de rostros inexpresivos y caminar cansino, que estuvieron ahí forzados por sus “honorables” líderes sindicales, al advertir que se descontaría un día de salario al que no asistiera, por lo cual fue normal el pase de lista para contar con el quórum necesario y así mostrar músculo.

En los lemas de las pancartas – ordenadas por los mismos dirigentes – exigían mejores salarios, algo que ellos mismos deberían de ser no sólo promotores sino vigilantes de su debido cumplimiento, en observancia a lo dispuesto por la Constitución General de la República, que en el Artículo 123 Constitucional ordena que debe ser justo y suficiente para sostener a la familia y darle educación.

La Carta Magna, promulgada en 1917, fue considerada entonces como ejemplo para el mundo, particularmente el Artículo 123, al ser de vanguardia, liberal, defensor, consciente y garantizador de los derechos de los trabajadores.

Han transcurrido 101 años sin que se resuelvan las demandas de un ingreso suficiente, servicios de salud óptimos, mayor seguridad para los habitantes en general y combate frontal a la corrupción, problemas que por angas o por mangas siguen presentes, aunque eso sí, hubo declaraciones que “los trabajadores no están solos”, que la autoridad y el sector patronal se hacen solidarios con los reclamos y “en lo posible” se atenderá sus requerimientos.

Al igual que en años anteriores hubo voces discordantes, que entre el barullo de la multitud gritaban consignas contra el “colonialismo económico” y pedían romper con la dominación del “primer mundo”, al que responsabilizan de la situación en que vive gran parte de la humanidad, con una pobreza extrema que ya se registra en algunas partes de México.

Es una fecha que debería de ser de una voz potente y unida de los asalariados, como única vía para lograr solución a sus asuntos, pero todo se reduce a hacer comentarios entre los compañeros más cercanos, sobre los problemas que más les aqueja, pero no pasa de ahí por temor a perder el trabajo si sus comentarios son escuchados por las “orejas” que se infiltran para detectar a los que están en desacuerdo.

Igualdad en salario y de oportunidades laborales fue la exigencia de las mujeres, que aunque hay algunos avances aún se está lejos de alcanzar esa equidad, de similar manera hubo expresiones a favor de las y los empleados domésticos, para que reciban los derechos salariales y de prestaciones que fija la Ley Federal del Trabajo, así como que se apliquen pensiones dignas.

Fue una jornada en que las y los aspirantes a un cargo de elección popular se mostraron muy cariñosos con obreros y obreras, ofreciéndoles que harán lo necesario para reformar la ley para que puedan tener un mayor desarrollo laboral, económico, familiar y social.

Como punto final, no deben  hacerse ilusiones de que se alcance un cambio radical, ya que éste llegará cuando unan fuerzas y propósitos y obliguen a quien corresponda que haga realidad el enunciado de una “vida mejor para todos”.

NUEVA VIDA

Es difícil narrar en unas cuantas líneas la emoción que expresan las personas que han recibido un órgano, ya que esto les representa no sólo la oportunidad  de vivir más tiempo y en mejores condiciones de salud, sino valorar el medio en que está, a la familia, a los amigos, de volver al trabajo y sentirse útiles, por lo que es necesario insistir en la donación de órganos, que además de ser un acto indescriptible y conmovedor es una respuesta de los allegados que aceptan la entrega de los miembros del familiar que recién falleció, que a través de la persona a la que le son trasplantados seguirá presente. Se debe tener siempre que hacerlo es una muestra de solidaridad humana y de amor por los demás.