El Heraldo de Aguascalientes

¡¡Boom!!

Itzel Vargas Rodríguez

Si una palabra resumiera cómo está la situación social en estos momentos en el mundo… tal vez sería ¡boom! O ¡Pum! Pero no dicho de forma cómica, sino de una forma estruendosa, llena de mucho dolor y shock.

Hace una semana en Rusia, un avión grabó video de un enorme agujero en el suelo, de cuya proveniencia aún no encuentran explicación los científicos. Este hecho causó sorpresa por la magnitud que tiene, y porque la apariencia no es común como la de un volcán, es como si algo muy grande hubiera explotado internamente, o se hubiera introducido algo muy grande también internamente.

Este hecho se presta a ser, por el contexto oportuno y asertivo, una natural analogía de lo que ocurre ahora en Palestina e Israel. Hace muchos años los judíos se introdujeron en Palestina, para con el tiempo formar el estado de Israel y luego con las circunstancias hacer estallar un conflicto, que ahora explota internamente de forma constante. Las pruebas, tantas muertes y víctimas, son ahora ese enorme agujero que raspa las almas y consciencias alrededor del mundo, y cuyo origen se encuentra inexplicable, una por la enorme violación de derechos humanos y el poco respeto a la vida que representa, y dos, por el dolor que siempre arrastran los conflictos bélicos.

Un espacio territorial en donde se promovió la migración masiva de judíos sin hogar al final de la Segunda Guerra Mundial, lo que ocasionó que en relativamente muy poco tiempo la población judía creciera a los 600 mil habitantes en territorio Palestino. Luego la ONU, dividió Palestina en dos regiones de igual tamaño: una árabe y una judía, pero cuando los primeros residentes judío-ingleses se retiraron, se fundó entonces el Estado de Israel.

A modo de solidaridad con los originales dueños del territorio, países como Egipto, Siria, Irak o Líbano intentaron invadir Israel sin éxito, ocasionando que Israel invadiera más del 50% del territorio. De ahí han surgido continuas hostilidades aun con la intervención de la ONU, y Palestina se fue reduciendo poco a poco hasta ser dos pequeñas manchas completamente separadas en lo que antes era toda una nación: Cisjordania y Gaza.

Hubo un personaje hace algunos años, Yasir Arafat, que trató incansablemente de apaciguar los conflictos, incluso ganó un Nobel de la Paz por ello, pero aun con todos sus esfuerzos y después de su muerte, pareciera que éste conflicto es cíclico sin fin.

Las intervenciones de Estados Unidos lejos de ayudar, en varias ocasiones han provocado que las hostilidades sean aún peores, y ahora que se renueva la problemática en la actualidad uno se pregunta ¿Cuántas vidas más tendrán que pagar este conflicto? ¿Ayudará la intervención de agentes externos? ¿Por qué es tan difícil llegar a la paz?

Pareciera ayer que las tiras del famoso Quino que elaboraba Mafalda en los años 70, mostraban a una niña irreverente, muy humana, inconformada con la situación social, mencionando los conflictos de Israel y Palestina y cubriendo a un globo terráqueo con vendas para que ya “no doliera”… y pensar que siguen pasando muchos de los mismos conflictos de hace décadas…

Sin lugar a dudas, la mayor preocupación es la cantidad de vidas que se pierden, pero por otro lado, la cantidad de odio con el que está creciendo la gente allá. Quienes festejan por observar los bombardeos, quienes no se apiadan de la vida, quienes permiten delimitar fronteras sin importar las necesidades humanas. Y luego uno podría pensar que los conflictos son lejanos y ajenos a uno, pero acá, se está viviendo violencia e inseguridad social, bullying, violencia familiar, y finalmente… ¿De cuánto odio nos estamos contagiando? ¿Cuándo nos educaremos en la cultura de la paz?

La presión social, pero de forma mundial, es clave para el establecimiento de la paz en estos lugares. Hay que ejercerla, es el momento.

______________________________________

itzelvargasrdz@gmail.com /@itzelvargasrdz