Beatriz Alicia Gámez Rosales, catedrática del Departamento de Nutrición de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA), aseguró que la actividad física coadyuva a un buen desarrollo en la etapa infantil y la adolescencia, pero no por sí sola, pues debe ir acompañada de una dieta balanceada, y en caso de no complementarse puede haber alguna repercusión en el desarrollo de los menores de edad.
Al respecto, destacó: “hay recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, la cual nos indica que los niños deben estar realizando al día 60 minutos de actividad física, esta actividad debe estar integrada de lo que son ejercicios aeróbicos, principalmente, y también se les debe ir complementando con ejercicios de flexibilidad y algunos ejercicios para tonificar el músculo, los cuales van a ir acordes a la etapa en que se encuentren, por ejemplo, si son en los primeros años, los ejercicios van encaminados a lo que es coordinación, el equilibrio. En una edad ya adolescente, se busca que por medio del ejercicio aprendan lo que es disciplina y trabajo en equipo”.
La catedrática de la UAA subrayó que se recomienda comenzar con la actividad física a partir de los seis años, con ejercicios como colocar líneas para que caminen sobre ellas, carreras de costales y hacer ejercicios con pelotas, los cuales se recomienda que sean lúdicos y divertidos, y si bien en la escuela se imparte educación física, también es deseable llevar a cabo alguna actividad física en familia, como salir a caminar o ir al parque.
“La nutrición también va a formar un pilar fundamental, siempre buscamos que tenga todos los nutrientes, lo que vienen siendo los carbohidratos, que provienen principalmente de todo lo que es cereales; que tengan proteína de alto valor biológico, como leche, carne, huevos, que ayudarán en su desarrollo; el grupo de grasas o lípidos, como aguacate, nueces, chía, almendras; también tenemos lo que son las vitaminas y minerales que provienen principalmente de lo que son frutas y verduras; y lo que es el agua, porque deben de tener una buena hidratación”, detalló.
Finalmente, Gámez Rosales mencionó que para evitar que los niños rechacen una alimentación balanceada es recomendable variar la presentación de las verduras, pues de esta forma los menores de edad conocerán sabores distintos; además, también es importante que les hagan preguntas para saber cuál es su fruta o verdura favorita, y procurar un aumento en la ingesta de la misma.