Los accidentes con niños ocurren en cualquier momento y lugar, por eso se debe estar siempre atento a las posibilidades de incidentes dentro y fuera del hogar.
De acuerdo a informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en México los accidentes en casa son la segunda causa de muerte en infantes de cero a cuatro años por causa de intoxicaciones, ahogamientos, quemaduras y caídas.
En el Estado la cifras del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses indican que en 2016 y lo que va de este año 78 menores de edad fallecieron por accidentes dentro del hogar.
Estos primeros años de edad preescolar son en los están expuestos a más riesgos pues es cuando comienzan a ingerir alimentos sólidos, aprenden a gatear, caminar y su curiosidad los lleva a tocar y meterse objetos a la boca, nariz y orejas, advierte la doctora Diana Villa Schefer, médico y educadora perinatal del centro Danatal Educación Perinatal.
Ante este panorama la prevención es la mejor herramienta para el cuidado y es donde los cursos de primeros auxilios pediátricos se presentan como una necesidad para capacitar a padres, abuelos, hermanos o cuidadores de infantes y prepararlos para resolver y atender una emergencia médica.
“El hilo es tan delgado entre la vida y la muerte que tener los conocimientos concretos de primeros auxilios, y sobre todo en niños, es trascendental porque al aplicarlos pueden darles el tiempo de llegar la institución médica”, señala María Guadalupe Hernández Lomelí, enfermera pediatra con 20 años de experiencia en el área.
Estos cursos teórico prácticos se enfocan en técnicas básicas como la maniobra de Heimlich, reanimación cardiopulmonar, inmovilización de una fractura, vendajes para detener sangrados o traumatismos, curaciones y atención a quemaduras y caídas, así como temas de seguridad infantil dentro y fuera de casa y protocolos para emergencias.
Ambas expertas hacen hincapié en que cada edad tiene prácticas particulares y aseguran que los cursos para adultos no son iguales pues aunque los principios son los mismos los infantes por su tamaño y fragilidad requieren un conocimiento especializado.
Villa Schefer concluye que la seguridad en casa y la vigilancia constante también son áreas importantes para la prevención, sin embargo los accidentes son situaciones inevitables que pasan en el momento menos pensado y por ello es de suma importancia saber cómo reaccionar ante ellas.
En las dos décadas de experiencia que tiene dentro del área de Pediatría del Hospital Valentín Gómez Farías del ISSSTE, Hernández Lomelí ha aprendido que la instrucción oportuna a los padres puede llegar a salvar la vida de sus pequeños pues les da la capacidad de atenderlos y extender esos valiosos minutos antes de llegar al hospital.

ASÍ LO DIJO
“Siempre que tenemos un evento adverso hay que respirar para oxigenar el cerebro y esto les permitirá pensar y aplicar las medidas asistenciales de forma correcta, los nervios o el miedo pueden provocar más daños. Hay que tener una actitud calmada y amorosa para transmitir a los pequeños esa confianza de que todo va estar bien”, dice María Guadalupe Hernández Lomelí, enfermera pediatra.