Carlos Reyes Sahagún / Cronista del municipio de Aguascalientes

Desde hace años he seguido con la mayor atención que me es posible al Ferial de Aguascalientes, al que considero no sólo como el mayor espectáculo producido localmente; el más completo, dado el involucramiento de prácticamente todas las disciplinas de las artes escénicas, además de la música, las letras, sino más aún: como un generador de folclor e identidad aguascalentense; unos más que otros, algunos nada, pero en términos generales así se me figura que es; que ha sido.

El montaje, usted lo sabe muy bien, inició en 1966, gracias a la venturosa asociación entre el poeta Víctor Sandoval y el músico Ladislao Juárez Ponce, y sustituyó a un concierto que interpretaba la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, para agasajar a los invitados del Ejecutivo estatal a la Feria de San Marcos.

El ferial fue uno de los primeros frutos de la gestión de Sandoval al frente del Instituto Aguascalentense de Bellas Artes, al que encabezaba desde agosto de 1965. Por su parte, Juárez Ponce se desempeñaba como coordinador artístico de la institución.

En fin, que esta observación me permite proponer la siguiente periodización, que tiene la intención de clarificar las diversas fases que ha vivido el espectáculo. Los cortes dividen las diversas etapas por las que ha atravesado el montaje, según sus características. A ver qué le parece: de 1966 a 1974; de 1975 a 1989; de 1990 a 1991; de 1992 a 2004; de 2005 a 2014, y de 2015 a la fecha.

Los lapsos se plantean en la siguiente forma: de 1966 a 1974 los feriales no tuvieron un argumento explícito, un texto que uniera las partes entre sí para conformar el todo. Se trató de una sucesión de danzas y músicas animadas por poemas musicalizados, una espléndida fusión entre música y palabra. Entonces la intención principal del montaje era la de mostrar el trabajo realizado en los diversos talleres de la Casa de la Cultura, de tal manera que es posible afirmar que en esa primera etapa era más importante dar a conocer la forma como se estaban fomentando las artes en Aguascalientes, que el desarrollo de un argumento específico, tal y como ocurrió después.

En 1975, con motivo del Cuarto Centenario de la fundación de la ciudad de Aguascalientes, el ferial fue dedicado a tratar este tema. Por primera vez existió un argumento que actuó como eje conductor del montaje. El siguiente corte estuvo dado por el hecho de que en 1989 el espectáculo se presentó por última ocasión en el segundo patio del Palacio de Gobierno.

El lapso que le siguió fue muy corto, sólo un par de años, y se relaciona también con los espacios que acogieron al espectáculo en esos años. El intervalo que le siguió tiene en la primera fecha, 1992, la primera ocasión en que el ferial se presentó en su sede actual, el Teatro de Aguascalientes, y concluye en 2004.

Le siguió un periodo que va de 2005 a 2014. Aquí la primera fecha correspondió al momento en que las autoridades del ICA tomaron tres decisiones que tuvieron cierta trascendencia para el desarrollo del espectáculo: la primera fue cobrar al público la entrada, y la segunda, pagar algún dinero a los participantes, cosa que ocurrió en 2005 (La medida benefició principalmente a los bailarines, dado que otros elementos, como músicos, coreógrafos, guionistas, sí recibían con anterioridad un pago.). Más importante que los anteriores fue el hecho de que entonces el espectáculo inició una serie de transformaciones, en la búsqueda de un nuevo lenguaje, que tomaba distancia de lo hecho hasta entonces, y en el que se plantearía cierta emulación del espectáculo veracruzano Jarocho, creado en 2003.

El último corte también tuvo que ver con una doble decisión institucional: en 2015 el ICA decidió concursar el espectáculo, y no asignarlo como había ocurrido hasta entonces, que era otorgado por la dirección general a un personaje determinado. La otra resolución, quizá más trascendente que al anterior, fue la de convocar a los artistas para concurrir a una audición que tendría por objeto elegir a quienes participarían en el espectáculo, principalmente de las disciplinas de danza y teatro.

Ciertamente toda periodización puede ser engañosa, y en su función generalizadora, dejar de lado particularidades importantes. Es el caso, por ejemplo, cuando señalo que el año 1975 constituyó un parteaguas en el espectáculo, por las razones dadas líneas arriba, y sin embargo ya antes, en 1972, hubo un tema específico que guió el espectáculo en su conjunto, el licenciado Benito Juárez en el centenario de su fallecimiento. Sin embargo este espectáculo no tuvo la trascendencia que sí caracterizó al de 1975.

Por otra parte, en la misma periodización es posible encontrar situaciones que podrían plantear otras opciones. Por ejemplo, señalé que las primeras fases fueron de 1966 a 1974, y de 1975 a 1989, y que ambos periodos están separados por el factor señalado en el párrafo inmediato anterior. Pero otra perspectiva permitiría unir ambos lapsos en uno solo, y caracterizarlo como el periodo en que el ferial fue un festival de fin de cursos adelantado, en donde la fase final sería la salida del espectáculo del Palacio de Gobierno y su llegada al Teatro de Aguascalientes, en lo que podría interpretarse como un paso más en el proceso de profesionalización. También podría dividirse el espectáculo en dos, cuando se utilizaba música de diversos compositores, y cuando se comenzaron a componer partituras dedicadas de manera específica para el montaje.

En fin, que el ferial da para un sinfín de interpretaciones.(Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a [email protected]).

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