GUADALAJARA.- Una oda al famoso luchador mexicano Pedro Aguayo Damián, mejor conocido como “Perro Aguayo”, llevó a la fama a la Banda Cuisillos en 1993, proyecto artístico fundado por Arturo Macías seis años antes.
La canción homónima al luchador, a ritmo de cumbia, que habla de la vida del icónico personaje del cuadrilátero, fue la primera de la agrupación en sonar en la radio a nivel nacional, así como en Estados Unidos, lo que propició que también surgiera su primer contrato con una compañía discográfica, Polygram, hoy conocida como Universal Music.
La melodía sobre “Aguayo”, quien tuvo su apogeo entre los 70, 80 y principios de los 90, es una adaptación hecha por Macías de la pieza escrita por Climaco Sarmiento.
“El sencillo tuvo tanta aceptación que terminó sonando en EU y eso fue una proyección increíble porque entonces no había redes, los conciertos, radio y la tele eran las únicas formas de llegar a más público”, rememoró Rogelio Torres, vocalista principal de la organización.
“Fue dedicado a él porque lo admirábamos y conocíamos de años; nacido en Zacatecas, pero lo teníamos de vecino en el municipio de Tala. Él autorizó que se hiciera el tema y cuando lo escuchó le encantó porque es muy alegre y de cotorreo, pero relata su historia en la lucha”.
Desde entonces la carrera de la agrupación originaria precisamente del poblado de Tala, Jalisco, continúo en ascenso en el mercado musical, en el que han destacando éxitos como “Te quiero”, “Te amo”, “A veces lloro y “No se lo digas a ella” en el rubro romántico, pero también han despuntado cumbias como “Muñequita”, “Pequeña orgullosa”, “Bátelo, morena” y “Ya no me mires así”.
Banda Cuisillos también impuso moda, pues fue de las primeras en introducir instrumentos no usuales en un proyecto de banda, ya que los sonidos de trompetas, trombones y clarinetes (la base de su género), los mezcló con teclados, además de guitarras y bajos eléctricos.
“«Solamente», es una de las primera canciones romántica que, inclusive, grabamos sin metales, sólo tiene bajo electrónico, la guitarra acústica y las estaciones poperas la tocaron por mucho tiempo, fue la primera oportunidad que tuvimos de entrar a otro tipo de escuchas”, agregó el intérprete.

Imagen inigualable
Parte del concepto artístico que ha diferenciado a la agrupación es su vestimenta al estilo de los indígenas americanos, look que adoptaron en 1996 con la salida de su cuarto disco, «Como sufro», del que se desprendieron “Decide” y “Por qué no me escuchas”.
Los vestuarios son hechos en el estado y desde hace cuatro años diseñados y confeccionado por Néstor Meneses, también músico y compositor.
Cada traje consta de casaca (chaleco), pantalón con barbas a los costados, taparrabos, muñequera, botas de piel a la altura de la rodilla con sobrebotas y cintillo que va alrededor de la cabeza con una pluma de adorno que sale desde la altura de la nuca. (Jonathan Hernández/Agencia Reforma)