Después de un atardecer de postal, el manto estelar cubre a un grupo de viajeros que disfrutan de la zona arqueológica La Quemada, a unos 40 minutos de la ciudad de Zacatecas.
En compañía de astrónomos y con el apoyo de telescopios y rayos láser, identifican las brillantes constelaciones que aquí se ven en todo su esplendor, gracias a la poca contaminación lumínica y la ubicación del sitio, sobre un cerro.
Llamada Observación Sideral, se trata de una nueva experiencia sólo para unos cuantos, desarrollada una vez al mes por la operadora de servicios turísticos Argentours, en colaboración con la Secretaría de Turismo de Zacatecas.
Hasta ahora, el sitio -ubicado en el municipio de Villanueva- sólo podría ser frecuentado por los turistas durante el día, destaca Martha Mora Gándara, gerente de Argentours.
Como parte de la actividad, que dura unas cuatro horas y cuesta 800 pesos por persona, se conoce la historia de La Quemada a través de una representación teatral. Entre los personajes destaca Carlos de Berges, uno de sus primeros topógrafos de la zona.
La nueva experiencia remata con una cena preparada por cocineras tradicionales, con antojitos regionales como codonches (una suerte de gorditas rellenas de rajas o frijoles enchilados), café de olla y atole, servida en el Museo de Arqueología La Quemada.
Las salidas están programadas para el último sábado de cada mes; la siguiente será el 29 de abril.
Por su arquitectura, La Quemada es considerado el asentamiento monumental más relevante en el centro norte del País, señala el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH): destaca su juego de pelota y un basamento piramidal llamado Pirámide Votiva. Su apogeo fue entre el año 600 y el 850 de nuestra era.