La necesidad económica que registran los casi 300 profesores de inglés, que no cobran su salario desde enero pasado, es la apuesta que tiene sobre la mesa la autoridad educativa para doblegarlos y que acepten ser parte de una empresa “outsourcing”, sin embargo es una jugada demasiado riesgosa para la estabilidad laboral y social de Aguascalientes.

Hasta la fecha la administración pública no sabe lo que es gobernar bajo presión, por lo que habrá que ver cuál es su respuesta cuando en este asunto se involucren otros, no menos engorrosos, como la demanda creciente para que se reforme la ley y que el pago de las asignaciones a los nuevos pensionados federales sea en pesos y no por Unidad de Medida y Actualización (UMA), que provoca un decrecimiento de sus alcances, además de que se mejoren las jubilaciones en general.

Lo anterior es sólo uno de los varios asuntos que hay en el medio educativo y que están ahí, dispersos, pero presentes, por lo que es factible que en un momento determinado los junten y se arme un desbarajuste que venga a alterar la paz.

Los maestros de inglés enfrentan el rechazo de la jurisdicción, al desconocer la plaza que les fue otorgada por la pasada administración estatal bajo el argumento de que lo hizo de manera ilegal y que además no había recursos para solventar su sueldo, sin embargo es rebatible esa posición, ya que quien otorgó las plazas era en su momento la máxima autoridad educativa por lo que tenía facultades legales para proceder.

Asimismo, el argumento de que no hay dinero para pagarles es una salida chata por la simple razón de que durante todo 2017 se les cubrió la nómina y no hubo reparo alguno para hacerlo, sino hasta este año en que dejó de hacerse, lo que denota que no se incluyó ese apartado en el Presupuesto de Egresos del Estado, mismo que debieron considerar los actuales diputados a la hora de revisar y aprobar el paquete económico 2018.

También se menciona que no es válido que recurran a que han cumplido el tiempo límite para sentar plaza, lo que es contradictorio por venir de una autoridad, que como primera norma es respetar lo que establece la legislación laboral, consecuentemente no puede apelar a interpretaciones a modo para negar un derecho ganado.

Son varios puntos que un abogado en materia laboral puede obtener el laudo a favor de los demandantes, lo que podría llevar un tiempo en resolverse, pero mientras tanto generaría jornadas de inestabilidad social que pondrían una tacha a la tranquilidad económica y laboral.

Por su parte, la Sección Uno del SNTE ha tenido una participación mínima para lograr una resolución definitiva, al promover un “boteo” público para ayudar económicamente a sus compañeros, en lugar de poner a su disposición el departamento jurídico del Sindicato para que encuentren las vías justas y así puedan salir con bien del problema.

A finales del mes pasado un grupo de nueve profesores de inglés anunciaron que debe haber un desenlace favorable para el regreso a clases, en mayo próximo, centrando sus demandas en el reconocimiento de las plazas estatales, que se les pague de inmediato lo que se les adeuda, tener certeza laboral y se les respete como personas y profesionales educativos.

Reiteraron que sin justificación alguna se dejó de pagarles su salario, sin embargo ellos siguen dando clases ya que por encima de todo están los alumnos, por lo que mantendrán esta actitud, al mismo tiempo que una parte sigue adelante con la demanda ante los tribunales laborales.

En política se dice que es preferible un mal arreglo a un buen pleito, ya que éstos siempre dejan percusiones y sacudidas que a nadie conviene.

72 HORAS

Resulta incomprensible que la policía ministerial deje pasar 72 horas para empezar a indagar el paradero de una persona que ha sido reportada como desaparecida, ya que es un lapso que bien puede significar la vida o la muerte.

Es una cuestión que se aplica en prácticamente toda la República, amparados en que por razones personales se alejó de la familia o del trabajo, por lo que si después de tres días no aparece entonces podría iniciarse la búsqueda.

Para los familiares y amistades es difícil entender esa actitud, ya que conforme avanzan las horas la espera se vuelve dolorosa al no saber en qué situación se encuentra, y si fue objeto de un secuestro o ha sufrido un accidente les resulta vital determinar las acciones a seguir, pero que sea a la mayor brevedad.

Habría que inquirir cuál sería la actitud de los policías que se niegan a actuar si el caso fuera de uno de sus familiares o de un compañero de trabajo, si también esperarían tres días para empezar a buscarlo, porque en estricto apego a su postura es lo adecuado, sin embargo lo más seguro es que en cuanto alguien les informe de lo que ocurre de inmediato ponen en marcha todos los procedimientos a su alcance y con un pedido a las demás corporaciones para que ayuden a su localización.

Quien denuncia la desaparición de un allegado es porque esa persona tenía un padrón de conducta inalterable, esto es, de su hogar se iba a trabajar o estudiar o hacer algún negocio y regresaba a cierta hora y si tenía algún asunto avisaba que llegaría tarde, por lo que cuando se altera ese ritmo se presiente que algo le ha pasado y es por ello que recurren a las autoridades policíacas para que ayuden a encontrarlo.

Ante la apatía que encuentran, los familiares se ponen de acuerdo con los amigos para iniciar por su cuenta la búsqueda, que muchas veces encuentran escollos, ya que no es fácil que alguien informe a un particular si ha visto o sabe de esa persona, caso distinto si un policía es el que pregunta, pero es la única forma que hay en esos tres días que no existen para la autoridad.

Cuando al fin comienzan las averiguaciones se toma como una más, por lo que si en las dos o tres semanas siguientes no hay resultados pasa a ser parte del archivo, en espera que por un “chiripazo” se logre una respuesta, que por regla general no es la que esperan los allegados.

Para cambiar ese estado de cosas se necesita una reforma a la ley para que de inmediato se atienda ese tipo de denuncias y se designe un grupo especial que se encargue de llevar a cabo el trabajo, algo muy común en varios países, en donde además de decenas de policías se suma un número importante de ciudadanos, con lo que se amplía las posibilidades de lograr la conclusión, cualquiera que ésta sea.

DAR VIDA

Dos palabras encierran la gran posibilidad de ayudar para que otros tengan más años de seguir gozando de este mundo. A finales de marzo pasado el Seguro Social de Aguascalientes volvió a ser noticia nacional, luego de que transplantólogos lograron con éxito el hígado, riñones y córneas de una joven de 21 años, quien tras su deceso su familia optó por la donación. Los órganos fueron llevados por vía aérea a Ciudad de México y por carretera a León y Guadalajara, lo que a decir del jefe de Prestaciones Médicas de la delegación estatal, Alfonso Martínez Hernández, fue la tercera donación en una misma semana, que demuestra la generosidad de quienes realizan este acto para darles vida a pacientes que están a la espera de un órgano. Se entiende que no es fácil aceptar la donación de órganos cuando el familiar falleció en un accidente, pero hacerlo los enaltece más, ya que por ejemplo en este caso uno de los beneficiados fue una niña de once años que esperaba que hubiera un donador compatible, lo que ojalá sirva de ejemplo para que más personas acepten que es preferible que los órganos tengan un beneficio a que se conviertan en polvo.