Natalia Vitela Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Alfredo Covarrubias es anestesiólogo, especialista en medicina del dolor y en cuidados paliativos geriátricos, pero también es instructor de zumba, y de lunes a jueves pone a bailar a sus compañeros del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición.
Su intención es doble: busca que logren un envejecimiento saludable y que promuevan el ejercicio en sus pacientes.
A sus clases asisten médicos y enfermeras, pero también administrativos del instituto y, presume, hasta 70 por ciento de los trabajadores que acude a su clase ha logrado disminuir su peso y controlar los niveles de azúcar en la sangre así como la presión arterial.
A las clases que se imparten desde hace casi tres años en una de las aulas del Instituto, acuden, en promedio, 25 trabajadores, y Covarrubias les ofrece un tipo de zumba que protege las articulaciones.
De esta forma, también pueden participar trabajadores que tienen problemas en rodillas y cadera.
Covarrubias aseguró que los beneficios no sólo son a nivel físico, sino también emocional.
Eréndira Torres, quien es asistente del director, y Alma Estanes, investigadora, aseguraron que además de bajar de peso y tener bajo control diabetes e hipertensión, con las clases sacan el estrés que experimentan a causa de las tareas que tienen que realizar día a día en el instituto.