¿Una motocicleta capaz de ganarle al Sol en su recorrido? Así es la G310 GS de BMW con la que hicimos una travesía de 700 kilómetros.

Se trata del reto De Sol a Sol, uno de los recorridos más emblemáticos y demandantes, pues obliga al motociclista a cruzar el País iniciando en Veracruz con el amanecer y terminar en Acapulco con el atardecer.

Nosotros lo hicimos a bordo de la nueva doble propósito pequeña de la marca, pero le agregamos un detalle extra: partimos y finalizamos desde la Ciudad de México.

Son las 7:00 de la mañana y estamos listos en Boca del Río, Veracruz, para salir con los primeros rayos del Sol. Aquí llegaron más de mil 500 motociclistas con quienes compartiremos esta experiencia.

A pesar de que la idea es llegar con la puesta del Sol, BMW nos recuerda constantemente que primero está la seguridad y nos ofrece elegir entre tres recorridos.

Nosotros elegimos la que pasa por Orizaba en Veracruz, y rodea la ciudad de Puebla para evitar el tráfico. Aquí nos encontramos postales resguardadas por los volcanes, tanto del Pico de Orizaba como más adelante el Popocatépetl.

Después, tomamos la carretera hacia Chilpancingo y el panorama luce espectacular con las llanuras de la zona y con el paso de los motociclistas enfilados para completar la ruta.

BMW Motorrad se suma desde hace algunos años al fomento del motociclismo como patrocinador de esta ruta, además de otros eventos que realiza a lo largo del año.

Además de los paisajes que pueden disfrutarse en la ruta, la camaradería que existe entre los motociclistas resulta satisfactoria. Todos nos cuidamos unos a los otros, la mayoría de las veces informando a los que van atrás si existe algún objeto en la carretera.

La nueva G310 GS ya nos había demostrado lo bondadoso de su manejo y la seguridad que otorga para realizar rebases, por lo que en esta ocasión comprobamos lo confortable que es viajar en ella. Por su diseño, la posición de manejo no castiga la espalda en trayectos como este.

Adicionalmente, cuando ya viajamos por muchas horas, aún podemos colocarnos sobre los posapies y levantarnos del asiento para estirar los músculos manteniendo el control de la motocicleta.

Llegamos a Acapulco poco después de la puesta de Sol, pero no nos sentimos defraudados. Recorrimos casi mil kilómetros en una carrera contra el tiempo, pero llena de compañerismo y aventura. Además, esto nos da la excusa perfecta para seguirnos preparando y regresar por la revancha el próximo año.

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