La tolerancia garantiza y alimenta la apología del delito; si el gobierno inhibe la transmisión de determinadas series que ponderan el narcotráfico, se cuestiona la violación de la libertad de expresión, señaló el secretario general de gobierno, Enrique Morán Faz.

Reconoció la paradoja que se vive en estos tiempos, ya que por un lado se invierten cantidades millonarias en el combate  a la violencia y por otro, se ensalza la vida de los capos, en el cine o programas televisivos.

“Los tres niveles de gobierno, hemos perdido el concepto de que somos custodios del tejido social; de que somos responsables de la evolución de las familias, por lo que no podemos caer en el libertinaje, al amparo de la exigencia de la libre expresión, ya nada más falta que cataloguen la apología del delito, como un derecho humano, que debe respetarse”, añadió.

Sin caer en conductas de gobiernos totalitarios, tenemos la responsabilidad de cuidar el clima social, el tejido social, no podemos hacer de la libertad de expresión, una dilapidación de libertinaje, subrayó.

Consideró que como sociedad debemos ser más exigentes, y no perder de vista que en la familia se siembran los valores, y generarse el blindaje, sobre muchas de las cosas que se van a ver en sociedad; una formación sólida, contribuye a que los jóvenes no se dejen “contaminar” no caigan en redes criminales, que manejan el dinero como imán.

Los jóvenes no deben tener como meta manejar una gran camioneta, tener influencia en el pueblo, incluso a generar miedo, dejándose atrapar por los cárteles con ese tipo de “ganchos”; deben darle más valor a su vida y que la educación sea la herramienta que los mueva.

El funcionario recordó, que antes, hacer apología del delito, estaba penado y en la medida en que la difamación dejó de ser delito, el daño moral queda muy etéreo y difícil de comprobar, lo que aprovechan algunos para llegar a los extremos, sin importar la destrucción de la familia, de la sociedad.

Desde hace unos 30 años, se vio la prostitución como el gran negocio, ahora es el narcotráfico, y si los jóvenes no son formados en valores sólidos, es fácil que quieran imitar a los “poderosos”, aunque en ello se lleven su vida y la de su familia.

El gobierno también debe retomar su papel y dentro de sus facultades, combatir la apología del delito; aceptó que ha sido laxo por diversas circunstancias, lo que no debe continuar: para ello, debe hacerse las reformas legales necesarias.