Debido al paro de varias rutas de camiones urbanos, ayer se desquició la ciudad, ya que trabajadores y estudiantes no tenían modo de trasladarse. En consecuencia, entraron al relevo patrullas y vehículos utilitarios de la Secretaría de Administración y de la Secretaría General de Gobierno, para el traslado de usuarios; incluso se tuvo el apoyo de una unidad de Bomberos.

Desde las cuatro de la tarde, bajo la instrucción de la Dirección General de ATUSA se promovió un paro del servicio de transporte público urbano en la ciudad capital, que duró aproximadamente tres horas, afectando a miles de usuarios de transporte en las principales rutas.

De acuerdo al comunicado oficial emitido por el Gobierno del Estado, los concesionarios decidieron de forma unilateral tomar esta acción como medida de presión para la autorización de un incremento en la tarifa. Esta acción desproporcionada dentro del proceso de diálogo, es una declaración directa en contra de la ciudadanía en la que muestran que no están dispuestos a mejorar las condiciones del transporte.

El Gobierno estableció que no cederá ante los chantajes de los concesionarios que nuevamente piden que se firme un cheque en blanco, con la promesa de que mejorarán el servicio si existe incremento en la tarifa. En ese sentido, el Estado ha determinado tomar acciones legales, como imposición de multas, suspensión y revocación de concesiones; e invitar a nuevos grupos de empresas de transporte.

Asimismo, el Gobierno reconoce que el transporte público es uno de los servicios más importantes para mejorar la calidad de vida de los habitantes, por ello declara que retomará la rectoría en los próximos días de la mano de los concesionarios que se mantengan del lado de la ciudadanía.

ATUSA sorprendió a las autoridades, virtud a que permitió el paro entre las cuatro de la tarde y siete de la noche, en medio de las negociaciones entre los concesionarios y la Coordinación de Movilidad.

Los camioneros insisten en una tarifa de 10.50 pesos, cuando en la actualidad es de 7.50. Por su parte, los taxistas hicieron su agosto en octubre, al cobrar tarifas a su arbitrio, sin considerar el taxímetro, a sabiendas que por necesidad la gente pagaría sus abusos.

Hoy se normalizaría el servicio del transporte urbano, al menos así lo ofreció ATUSA.