Claudia Guerrero y César Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO 4-Sep.- El registro del Ferrari de Raúl Cervantes en un domicilio “fantasma” de Morelos atropelló su moral.
Representantes de la sociedad civil cuestionaron la ética y rectitud del titular de la PGR por tratar de evadir el pago de tenencia y alertaron de que se convierta en Fiscal General.
“Él no es cualquier ciudadano, es un servidor público, el resto de los ciudadanos estamos obligados a hacer lo que no está prohibido, pero un servidor público está obligado a cumplir la ley a toda cabalidad”, dijo Tania Reneaum, directora de Amnistía Internacional México.
Sin embargo, Cervantes aseguró que fue un “error administrativo” de la empresa que le vendió el auto.
En carta enviada a REFORMA, Cristina Rocha Cito, representante legal de Cervantes negó que haya alguna ilegalidad o un intento de obtener un beneficio fiscal.
El senador panista Javier Lozano, simpatizante de Cervantes para la Fiscalía anticorrupción, reconoció lo que afecta el Ferrari al Procurador.
“La verdad creo que esto sí es un golpe muy fuerte en términos de la autoridad moral y la legitimidad que debe tener el que aspira a ser Fiscal General de la República”, dijo.