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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Silvia, de 72 años de edad, sufre depresión, presentaba problemas de ansiedad, angustia, estrés, trastornos del sueño y de la alimentación.
Después de año y medio de padecer la enfermedad, de su Unidad de Medicina Familiar del IMSS fue canalizada a Clínica de Psicogeriatría del Hospital de Psiquiatría Morelos y ahora está integrada a la red social y los grupos de ayuda.
«No podía dormir, vivía llorando, no tenía hambre, tenía mucho sueño, y en la clínica 23 me recetaron un antidepresivo. Mi vida cambió casi por completo, aquí encontré amistades, compañerismo y me integraron a los grupos», comentó.
En la clínica del IMSS recibió atención farmacológica a base de antidepresivos, una evaluación integral, tratamiento ocupacional y psicoterapéutico.
«Todo lo que me dieron aquí desde medicamentos hasta las actividades, muchas gracias porque a mí me apoyaron mucho», concluyó la paciente.
Arturo Castro, director médico del Hospital de Psiquiatría Morelos, detalló que la depresión es una de las enfermedades más discapacitantes en el ámbito médico y no sólo tiene que ver con un estado de ánimo sino también con una alteración a diferentes niveles del organismo como los pensamientos, los procesos cognitivos, los sentimientos, las emociones, la conducta y las relaciones sociales.
Resaltó la importancia de tratar este padecimiento a tiempo, pues de no atenderlo éste avanza, afecta el resto de capacidad de respuesta del organismo y se alteran todos los sistemas.
El IMSS reportó a través de un comunicado que de 20 a 30 por ciento de la población en general podría vivir con una depresión desde leve, moderada o grave.