Como es costumbre en las autoridades y avalado por el Congreso del Estado, aplican medidas recaudatorias sin analizar los efectos que cause al ciudadano, que pese al perjuicio en su vida diaria no tiene otra salida que soportar la presión, tal es el caso de la prohibición a conductores de vehículos motorizados de dar vuelta continua, aplicándole una multa de 790 pesos a quien lo haga.

Las razones que esgrimieron los hacedores de la Ley de Movilidad y aprobadas en la pasada LXIII Legislatura, fue que era necesario proteger al peatón, por lo que ya no se permite hacerlo, esto es, se hacía cuando el semáforo estaba en rojo y no venía ningún vehículo, entonces podía aprovechar para seguir el camino.

Es una medida que tiene sus bemoles, porque sin duda los transeúntes deben tener la confianza de cruzar la calle sin temor a ser atropellados, por lo que se entendería que se agranden las precauciones, sin embargo lo que sale del guión es que la acción se haga acompañar de una sanción económica, cuando es algo que puede hacerse con advertencias del agente de tránsito.

En la administración municipal 2010-2013 se prohibió las vueltas a la izquierda, llegándose al extremo de sellar la entrada a espacios habitacionales, como fue el caso del fraccionamiento militar de avenida Héroe de Nacozari sur, lo mismo el ingreso a las colonias Gremial e Industrial, entre otras, con el pretexto que debía agilizarse la circulación vehicular.

Ahora se hace con la vuelta continua, sin considerar que esto provoca mayor polución, toda vez que los automotores permanecen inmóviles y con el motor encendido y al mismo tiempo en ciertas horas del día se genera mayor embotellamiento.

Una ciudad con casi medio millón de vehículos produce altos niveles de contaminación y que ahora se incrementa con la parada obligatoria de quienes en otras circunstancias podían continuar, haciéndolo con las máximas precauciones.

En ningún momento se presentó un estudio que avalara la medida, que indicara principalmente el número de accidentes que se hayan registrado por ese motivo, simplemente a alguien se le ocurrió que sería interesante introducirlo en la Ley de Movilidad para que dejara mayor ingreso a las arcas públicas.

Lo que deberían hacer en la Dirección de Tránsito Municipal es capacitar a los policías viales que hacen labor de crucero para que le den preferencia a los peatones, porque es costumbre que lo hagan sólo con los vehículos, por lo que las personas que pretendan pasar a la otra acera tienen que esperar hasta que alguien le grita al agente que también tienen derecho a pasar.

Son cuestiones elementales que no merecen ninguna atención y en aras de activar el tráfico sólo están al tanto de que vayan rápido, por lo que bien harían sus jefes en recomendarles que cambien de actitud y den las mismas opciones a quienes caminan.

DEJAR ENTREVER

Desde hace 50 años se ha machacado que el 2 de octubre hubo un “genocidio” de estudiantes, con cientos de muertos y desaparecidos atribuidos al gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, sin embargo la UNAM dio a conocer hace cuatro días que el desenlace quedó en 78 fallecidos y 31 desaparecidos.

Ciertamente, fue una jornada violenta en que intervino la Policía y el Ejército, pero con un saldo lejos de las dimensiones que han acusado quienes desde 1968 se han montado en un hecho muy lamentable, pero que les ha permitido ser varias veces senadores, diputados federales, asambleístas y jefes delegacionales.

Aguascalientes no podía escapar a lo sucedido entonces, involucrándose alumnos del Tecnológico (el actual ITA), de la Normal de Cañada Honda y profesores de distintas delegaciones, lo mismo que grupos de ferrocarrileros que vivieron algo similar en 1958. Hubo marchas por la calzada Arellano (hoy Alameda), calle Laurel y avenida Madero, con mítines que terminaban en la Plaza de Armas, estrechamente vigilada por distintas corporaciones. Aunque hubo momentos de tensión, como cuando un pelotón de soldados a caballo trató de impedir el avance de la columna, se dialogó con los oficiales y finalmente permitieron que continuara.

La concentraciones que tuvieron lugar fueron entre los meses de agosto y septiembre y eran encabezadas por enviados de la capital del país, quienes buscaban sensibilizar a los jóvenes de que su lucha era justa, pero sin alcanzar el entusiasmo que esperaban ya que no había la información suficiente para apoyar la causa.

De lo ocurrido el 2 de octubre sólo se supo por los periódicos y los noticieros en medios electrónicos, lo que suscitó una mezcla de confusión y preocupación, ya que existía el temor que pudiera replicarse aquí los sucesos luego de los rumores que la policía y los militares estaban acuartelados.

Después de esa fecha siguió el germen de la inconformidad que derivó con lo registrado en la capital del país durante el Jueves de Corpus (10 de junio de 1971), conocido como el “halconazo”, al ser reprimida una manifestación en apoyo a estudiantes de Monterrey por un grupo paramilitar. Se dijo que el resultado fue de 120 muertos, número divulgado por los agredidos sin que hubiera una cifra oficial.

De lo publicado por El Universal el sábado pasado, la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, Susana Zavala, destaca que de julio a diciembre de 1968 fueron 78 muertos y 31 desaparecidos, 186 lesionados, mil 491 detenidos y mil 786 personas agraviadas. Su trabajo se concentró en investigar, analizar y cotejar documentos desde aquella fecha hasta el 3 de septiembre de 2018.

El mismo medio informativo publicó el 12 de febrero de 2002 que la Embajada de Estados Unidos en México cifró entre 150 y 200 los muertos el 2 de octubre, datos que no concuerdan con lo divulgado por los participantes en dicha etapa, que hasta la fecha sostienen que fue un número “incalculable” de muertos y desaparecidos, sin que aporten datos de ellos.

Hablar de genocidio o matanza son los extremos, porque aun cuando fueron actos crueles (lo son todos los que dejan una estela de luto y dolor), en ningún momento fueron para exterminar a los estudiantes o aplicar una eliminación sistemática. Fue una confrontación desigual, pero lejos de los resultados que tanto se propalan.

APOYO ABSOLUTO

Aseguran que una imagen dice más que mil palabras, por lo que las senadoras del Partido Acción Nacional que respaldaron con su presencia la conferencia de prensa que ofreció su compañero Ismael Cabeza de Vaca, en la que pidió disculpas a la joven que agravió en un con mensaje en su aparato electrónico y que el mismo aceptó como “misógino”, están de acuerdo en que se menosprecie a la mujer, ya que ninguna hizo comentarios en sentido contrario. De lo sucedido es, hasta cierto punto, normal entre los panistas, basta recordar al diputado local de Yucatán, Francisco Solís, conocido como “Pancho Cachondo”, que después de múltiples desatinos fue expulsado del partido en 2003, luego de haber posado desnudo y con el logotipo del PAN tapándole los genitales. En 2014, con motivo de una reunión plenaria en Puerto Vallarta, la fracción de Acción Nacional en la Cámara de Diputados aprovechó para tener una fiesta con bailarinas, según se observa en el video difundido por un asistente. En el mismo año de 2014 fueron apresados dos militantes en Brasil por agredir verbalmente a una mujer y golpear al esposo que entró en su defensa. Fue noticia internacional el caso de un diputado de Baja California que se mostró amoroso con su novio de 15 años. Por lo referido, en las filas azules hay propensión por el escándalo, como el que armó el senador por Tamaulipas, Ismael Cabeza de Vaca, al sostener una conversación por whatsapp con un amigo, en la que envía una fotografía de una joven y su interlocutor le contesta: “Pásame el cel del padrote, no seas gacho, yo también me la quiero zumbar”, y él responde: “Ya somos dos”. Lo grave de todo es que la muchacha es una estudiante y que algunos medios hicieron pasar como una prostituta, por lo que ante el reclamo de ella no le quedó de otra al legislador que pedir perdón, arropado por un grupo de sus compañeras y algunos senadores.