Antes de desesperarse y regañar a su hijo porque repite sílabas, titubea y prolonga sonidos al hablar, o de pensar que es normal porque el niño está aprendiendo a hablar, lo ideal es consultar a un especialista en comunicación humana pues podría tratarse de tartamudez.
Entre más pronto sea diagnosticado, más fácil podrá trascender el trastorno que, de no atenderse, puede prolongarse hasta la vida adulta y afectar el desarrollo, coinciden especialistas.
La tartamudez está asociada a factores hereditarios, a las emociones y a problemas motores, explica Fernando Arredondo Recillas, especialista en comunicación humana de la Unidad Norte de Medicina Física y Rehabilitación del IMSS.
Su etapa inicial se manifiesta alrededor de los cuatro años y es más frecuente en niños.
“Muchas veces se resuelve muy rápido. El niño lo resuelve de manera espontánea, pero cuando se agregan factores psicológicos y emocionales se perpetúa el padecimiento”, alerta.
La consecuencia es que el niño genera fobia para hablar, no quiere leer, exponer o relacionarse en su círculo social por miedo a que lo acosen, detalla.
Neftalí, un abogado de 29 años, quien se atiende en Proyecto Ernest, una asociación civil, recuerda que lo más duro de padecer tartamudez es el enojo y tristeza que provoca el acoso escolar.
“Me tocó estar en un internado, era convivir 24 horas con los niños y ahí fue donde sentí más la tristeza, el enojo de que se burlaran de mí. Inclusive, la profesora que me tocaba me puso de apodo ‘La metralleta’ y son cosas que impactan mucho en tu vida”, comparte.
Apenas hace tres años, el abogado encabezó por primera vez, una audiencia oral de manera flluida.
Mal recurrente
Cada mes, la unidad especializada del IMSS atiende, en promedio, de dos a tres niños con este trastorno del lenguaje, el cual casi siempre es hereditario.
Cuando no se diagnostica de manera temprana, insiste Arredondo Recillas, la tartamudez puede extenderse hasta la vida adulta y obstaculiza el pleno desarrollo de la persona en el ámbito familiar, laboral y social.
Arredondo Recillas enfatiza que antes de someter a tratamiento a un paciente con tartamudez, primero se debe descartar la presencia de movimientos involuntarios, males neurológicos o respiratorios.
Detalla que el paciente recibe tratamiento a través del servicio de terapia de lenguaje donde, a través de ejercicios de respiración y linguales, aprende a controlar lo que piensa y lo que dice, mejora el control de la cavidad oral y su fluidez para hablar.
Claudia Adriana López Preza, coordinadora del Servicio de Terapia de Lenguaje del Hospital Psiquiátrico Infantil, afirma que en la rehabilitación, los niños reciben terapia de respiración combinada con ejercicios de canto y lectura para trabajar el ritmo de su voz.
“Entre más pronto llegue un niño a terapia para superar problemas de lenguaje, el pronóstico es mucho mejor a que lleguen a edades mayores, como a los nueve o diez años, sin haber acudido a un especialista”, añade.

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