Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En días pasados, la autoridad educativa dio a conocer, a través de los medios de información, que el conflicto generado entre las estudiantes de la Normal de Cañada Honda y el Instituto de Educación quedó resuelto. Ante la escueta información y conociendo a las normalistas, cabría la pregunta, ¿de veras, el asunto está resuelto? Tal vez, por cierto tiempo, las alumnas ya no realicen marchas ni bloqueos en las calles; y, por estar a la vista el fin del ciclo escolar regresarán a clases, por algunos días, con el interés de recoger la documentación de su escolaridad. Pero, ¿eso significa que el asunto o los asuntos de la Normal están resueltos? El sentido común advierte  que subyacen varios pendientes intocados, los cuales requieren ser analizados con seriedad para encontrarles solución que permita superar y prevenir futuros conflictos.

Por ejemplo, ¿cuál debe ser el perfil profesional de la directora o director que se designe para hacerse cargo de la Institución y garantizar estabilidad?, ¿se pedirá opinión a las alumnas en su nombramiento o será una decisión unilateral de las autoridades?; a quien se asigne en la dirección, ¿tendrá plenas facultades para sustentar la organización y funcionamiento de la institución con base en las normas jurídicas, administrativas y académicas, establecidas?, o, para evitar enfrentamientos y conflictos, ¿se someterá a la determinación de las estudiantes? No pocos pensarían que, al respecto, se requiere dialogar y tomar acuerdos entre las partes. Sí, pero no un diálogo de sordos como el de los días pasados, ni tampoco tomar acuerdos que condicionen doblar las manos y conceder todo con tal de acabar con un conflicto. En los diálogos debe haber razones de interés superior, propuestas de mejora educativa, transparencia y honestidad en las propuestas, discusiones argumentadas y convencimientos por el bien de todos y de la educación. De igual manera, ¿cuál debe ser el perfil y el desempeño de los catedráticos del plantel para garantizar el fiel cumplimiento de su misión formadora de docentes?, ¿quién o quiénes definirán los rasgos del perfil y asegurarán su eficaz desempeño? Y, en el funcionamiento de la Normal, ¿cómo asegurar el respeto a los días laborables del calendario escolar? En la declaración es fácil decir que ésta y otras tareas son responsabilidades del director, sin embargo, en el terreno de los hechos será lo más complicado y complejo porque, por años, se dejó desgastar la figura del director, a grado tal que se convirtió en simple figura decorativa. En tal virtud, hoy, la cuestión no es sencillamente designar al director, sino encontrar al que cubra el perfil idóneo y otorgarle autoridad, condiciones, recursos, apoyos, márgenes de maniobra y todo lo necesario para su eficaz dirección. Y, en el entendido que todo esto apenas será el 50% de sus facultades; el otro 50 % de autoridad y reconocimiento lo obtendrá en el diario quehacer con los catedráticos, con las alumnas y con la comunidad escolar; siempre con el acompañamiento cercano de la autoridad educativa.

Más aún, el reto mayúsculo que deben enfrentar las autoridades, la dirección, los catedráticos, las estudiantes y el resto de la comunidad escolar, es revertir la imagen negativa que se ha creado de la Escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez”. Sin claudicar de las nobles y genuinas creencias revolucionarias; esta institución debe canalizar los principios, las ideologías, la imaginación, la creatividad, la energía y los talentos, hacia la formación de maestras que sean capaces de transformar pueblos rurales y de otorgar educación de calidad a los niños; que sean eficaces para atender necesidades y aspiraciones de los niños del medio urbano. Cuando las estudiantes, consciente y responsablemente, se formen docentes de calidad en su Normal y ejerzan su profesión con dignidad y con resultados meritorios; entonces le devolverán orgullo, esplendor y prestigio a la Normal Rural “Justo Sierra Méndez”; de esta forma también, la Normal será indispensable para bien de los niños de Aguascalientes y del país. Entre otros, son los pendientes a resolver. Afortunadamente, hay formas para superarlos localmente.

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