Asturias es verde y azul. Verde como sus prados y azul como el Cantábrico que baña sus costas. Asturias es un Paraíso Natural, como bien dice su lema. Pero también es un puente entre España y México, porque bajo los Picos de Europa (en la zona oriental) se esconden aldeas con historias trasatlánticas que unen a los pueblos de las “dos orillas”.
No en vano en Gijón está el “Monumento a la Madre del Emigrante”, una estatua de Ramón Muriedas dedicada a las mujeres que vieron partir durante décadas (o siglos) a sus hijos hacia “las Américas” (o “las Indias”). Muchos de aquellos jóvenes se embarcaban con sólo una maleta y el anhelo de prosperar.
Otros no llevaban más que un botón de oro cosido en el abrigo. Zarpaban desde España rumbo a Cuba, pero el destino de la mayoría era México: país en el que no pocos echaron raíces y amasaron grandes fortunas.
Pero la nostalgia hizo que algunos regresaran tiempo después a su lugar de origen: Asturias, que al igual que Galicia y Cantabria es tierra de “indianos”. Estos emigrantes “de ida y vuelta” transformaron el paisaje y las costumbres de su “España verde”.
Construyeron palacetes, escuelas y casinos, y en ellos colocaron palmeras, magueyes y templos dedicados a la Virgen de Guadalupe (como el de La Pereda), en homenaje a la tierra que les dio una segunda oportunidad.
Uno de los más destacados fue Íñigo Noriega, exitoso empresario, industrial y amigo de Porfirio Díaz. Llegó a México siendo muy joven para trabajar en una cantina, pero años más tarde se convirtió en uno de los hombres más ricos e influyentes durante el Porfiriato (él mandó desecar el Lago de Chalco para sembrar trigo ahí). En su pueblo natal (Colombres, Asturias) construyó un deslumbrante palacio llamado Quinta Guadalupe, mismo que ofreció a Díaz para exiliarse, antes de que éste se decidiese finalmente por París. Esa residencia, hoy, es el museo de la Fundación Archivo de Indianos y está abierto al público.
En las aldeas del Concejo de Llanes (Porrúa, Parres, Celorio, La Pereda, etcétera) muchas familias tienen raíces en ambos lados del Atlántico, y son devotas de dos vírgenes: la de Guadalupe y la de Covadonga (la santa patrona de los asturianos, también llamada La Santina).
Y en sus paisajes siempre hay un motivo que recuerda a México, como sucede en Porrúa. El símbolo de ese pueblu (pueblo en asturianu, de poco más de 400 habitantes) es la hoja de un aguacate que plantó en 1906 Ángel Sordo, indiano que retornó a su tierra después de haber pasado décadas en México.
Ese árbol centenario mide actualmente más de 15 metros de altura y es parte de El Llacín, la asociación cultural de la región y el museo etnográfico.
Asturias tiene fama de buen comer, y la fabada, el chorizo y el queso vertebran su gastronomía típica.
Además, el cabrito, el cachopo (milanesa de ternera con jamón y queso) y las parrilladas (de ternera de raza “rubia asturiana”) son también platos imperdibles para locales y turistas, así como el pixín (o rape), la merluza, y la amplia oferta de mariscos de inmejorable calidad.
El plato estrella es la fabada, pero sus quesos con Denominación de Origen Protegida (D.O.P.) como el Gamoneu, el de Vidiago o el Cabrales (el “roquefort asturiano”) son también muy aclamados. Eso sí, en una mesa tradicional asturiana no puede faltar una botella de sidra. Siempre bien escanciada. Y para los amantes de lo dulce, un arroz con leche es el perfecto complemento.
El Principado de Asturias, enclave de la España celta, es una tierra llena de tradiciones, pero también ofrece a sus visitantes un sinfín de historias trasatlánticas en un paradisíaco entorno natural y gastronómico.

Guía práctica
Cómo llegar
Iberia tiene vuelos directos desde la Ciudad de México hasta Santander (Cantabria) y de ahí se toma el tren hacia Llanes o Gijón. Desde Madrid hay trenes y autobuses hacia Llanes, Gijón, Oviedo, o Torrelavega (Cantabria). Lo recomendable es llegar a Llanes, alquilar un coche y conocer las aldeas aledañas.
Dónde dormir
Llanes, la capital del Concejo, tiene la mayor oferta de hoteles de la región. Una habitación en el hotel y ex convento Don Paco ronda los 150 euros por noche, y en Montemar, 70 euros. En el Miraolas son 60 euros, y en el hotel Sablón menos de 50. Las casas rurales también son muy demandadas. En Airbnb los precios por una habitación o por alquilar una casa rural oscilan entre los 50 y los 200 euros por noche.
Qué visitar
El museo Archivo de Indianos, en Colombres.
Las playas de Toró, el Borizo y el Sablón son muy populares durante el verano.
El Museo Etnográfico del Oriente Asturiano, en Porrúa) muestra la vida antigua de la zona.
El “Monumento a la Madre del Emigrante’, en Gijón.
“Los Cubos de la Memoria”, una obra hecha en los bloques de hormigón en el puerto de Llanes donde los atardeceres son espectaculares.
La torre y la muralla del siglo 13 en Llanes también atraen a muchos turistas durante el verano.
Dónde comer
Parrilla y sidrería Santa Marina (Parres), carnes, parrilladas, fabada y cachopo. En el Restaurante El Retiro (Pancar), con estrella Michelin. En Peña’l Cura (Porrúa), un mesón tradicional, la fabada es la especialidad.
Toma en cuenta
En Asturias (y en la costa cantábrica) llueve bastante. Nunca hace tanto calor en verano como en el resto de España, así que un suéter ligero o un impermeable nunca están fuera de lugar. Los asturianos son muy generosos en el comer y en el beber, es recomendable medirse para no enfermarse.
Más información
www.turismoasturias.es