Por J. Jesús López García

En la Modernidad arquitectónica y con ella buena parte de la historia de las artes y el pensamiento contemporáneos, se toman como un punto de partida los movimientos de Artes y Oficios (Arts & Crafts) que surgidos de Gran Bretaña -junto con Francia, continuadora de la Revolución Industrial- fueron los iniciadores de tendencias que no obstante de ser corrientes con características regionales, tuvieron como rasgo común rescatar las disciplinas tradicionales, pero llevándolas a nuevos campos de experimentación técnica gracias a la revolución tecnológica provista por la industrialización.
Del Arts & Crafts británico al Art Nouveau belga y francés, hay una serie de tendencias afines como el Jugendstil alemán, el movimiento Secession de Viena o el Modernismo catalán -del cuál la obra de Antoni Gaudí es la más representativa-; además de la imaginería fantástica de estas corrientes, resalta precisamente las experimentaciones espacial y constructiva puestas en práctica de manera multiforme, y de entre todo ello, el Art Nouveau con su uso de metal y vidrio, fue tal vez el que más infundió vida a la concepción actual de los edificios y sus espacios, pues la limpidez resultante fue la base de la arquitectura Moderna que se complementó con el uso del concreto armado.
Surgida de ese mismo impulso para dar nuevas pautas de experimentación a los oficios y las artes, la Bauhaus transitó en pocos años de una tradición artesana en constante reinvención a una racionalidad funcionalista que se fue decantando por la sencillez de formas y la austeridad compositiva, como una nueva reedición de la “cabaña primitiva”, como modelo de la arquitectura más depurada, tópico esencial del Neoclasicismo del siglo XVIII.
La segunda generación de maestros modernos de la arquitectura ya no fue tan tajante con el purismo internacionalista, pues involucró como sus principales exponentes a una diversidad de personalidades que ya no provinieron en su totalidad desde el centro del mundo intelectual y artístico. Alvar Aalto de Finlandia o el mexicano Luis Barragán, son dos de los fundamentales ejemplos de una modernidad más adaptada a un sitio específico, con lo que esa modernidad se enriqueció con las particularidades antes evitadas. Disposiciones, formas, materiales y colores inéditos para los maestros de la primera modernidad arquitectónica, fueron los principales factores para la obra de los arquitectos de la segunda etapa moderna.
A un siglo de la aparición de la Bauhaus y coincidiendo con los 25 años de la Feria Universitaria de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, se toma al campus universitario para unir a ambos aniversarios en una serie de coincidencias que hacen de la Bauhaus y la UAA dos escuelas que comparten la transversalidad disciplinaria como parte de sus esencias. De hecho la Bauhaus fue uno de los modelos para incluir en el Centro de Ciencias del Diseño y de la Construcción -primigeniamente llamado Centro Tecnológico- disciplinas que partiendo de la arquitectura y la ingeniería civil, llegan a la conformación de los diferentes diseños y el urbanismo. Por otra parte, la edificación en el campus de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, tiene una fuerte influencia de la escuela alemana vía su proclividad al racionalismo funcionalista de la última etapa de aquella escuela, uno de cuyos directores radicó en su exilio en México -el arquitecto Hannes Meyer (1889-1954)- donde participó con el IMSS y el CAPFCE (Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas), del que provienen los diseños de sus aulas características de sus inicios.
En el Campus Central de la UAA, desde el mismo CAPFCE proviene el edificio inicial -fue ampliado posteriormente- de la Biblioteca Central y el Auditorio Pedro de Alba, llamado el Centro de Información, el cual podemos observar en el croquis visto desde la perspectiva de la Plaza de las Generaciones. Es un edificio que en lo particular parece que posee la influencia de la obra de Aalto, con sus paños cerrados sólo interrumpidos por espigados vanos verticales y sus cubiertas inclinadas rematadas por los volúmenes de sus lucernarios. Construcción que por su naturaleza comunitaria y general destaca sobre el resto del campus, es una de las obras características de la universidad y pensada inicialmente como la gran puerta de acceso a la misma -la avenida Aguascalientes iba a tener un trazo distinto, cruzando precisamente frente a este edificio-.
Aprovechando la reciente visita de miles de ciudadanos en la Feria Univeritaria, podemos mencionar que el campus entero ofrece a los aguascalentenses todos -pues la UAA es patrimonio común- unos agradables jardines diseñados por el Arq. Marco Antonio Acero Varela, que enmarcan edificios sencillos -como las aulas- y otros de más estatura expresiva -como la biblioteca- que tienen ya un sitio en la historia y la memoria constructiva de nuestra ciudad y nuestra región, emparentada de alguna manera con lo más relevante de la historia de los últimos cien años de la arquitectura mundial.
Como se puede colegir, particularmente el Campus Central de la UAA es un semillero de obras arquitectónicas dignas de ser conocidas y admiradas por el común de los habitantes aguascalentenses y aquellos que nos visitan.