Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Sede durante 83 años del poder político y de las visitas oficiales, del derroche y las fiestas al más alto nivel, la ex residencia oficial de Los Pinos sirvió ayer de set fotográfico para la quinceañera Ariadna Velázquez Díaz, una joven que llegó desde Ecatepec sin chambelanes.
De color rosa el vestido y los tenis, gris el pants debajo de la crinolina, caminó sujetando los holanes de su vestido por enmedio de las estatuas de los ex presidentes; subió los doce escalones de la residencia Miguel Alemán, caminó por la escalinata de mármol donde se fotografió lo mismo la hija de Miguel Alemán Valdés que Martha Sahagún, pisó la madera fina de la recámara presidencial, se asomó al balcón y concluyó que estuvo bien ir a ese lugar, inaccesible para la mayoría de los mexicanos hasta hace una semana.
“Íbamos a ir al Parque Hundido, pero mi mamá me dijo que mejor aquí y creo que fue una buena opción, porque hubo mucho tiempo que no nos dejaban venir aquí y se me hace un lugar muy bonito, está muy padre, lo recomiendo”, dijo Ariadna, hija de un obrero de una fábrica de salas la Colonia Rústica Xalostoc, en Ecatepec, uno de los más violentos del país, y de una ama de casa.
“Está de lujo, la verdad. Entramos a ver las recámaras, todo, la verdad está de lujo”, opinó su mamá, Alejandra Díaz.
A su paso, la quinceañera que iba posando para la cámara de su fotógrafo, también era fotografiada por cientos de personas que desde el sábado, cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia, pueden pasear por las 60 hectáreas de lo que fue la residencia oficial de los presidentes mexicanos desde 1935.
“El bosquecito de aquí, ése es el que me gustó más”, dijo la joven, señalando La Hondonada, sede de las fiestas presidenciales al aire libre.
Ariadna tendrá su fiesta el 23 de diciembre. Viajará en auto de su casa a la iglesia y regresará en moto con su primo. En la noche, la alumna de preparatoria que planea estudiar Pediatría, bailará piezas de Ariana Grande con sus chambelanes, que ayer no fueron a Los Pinos por estar ensayando en la academia de baile.
“Mi deseo, creo que ya se cumplió: es que mis papás me hicieran mi fiesta y el segundo es irme a París”, dijo.
Nunca había imaginado fotografiarse en Los Pinos, pero agradeció al nuevo Presidente que haya cumplido su promesa de campaña de abrir el lugar. “Porque pues se supone que todo esto es de nosotros, es del pueblo”, dijo.
El fotógrafo de la fiesta, Jaime Macías, reconoció que la residencia Miguel Alemán tiene tantos sitios que pueden usarse como sets, pero dijo que su trabajo se hace difícil por la cantidad de gente que por ahora se mueve por ahí.
“Está muy padre, pero creo que no representa tanto al pueblo, un 5 por ciento de la población mexicana han de tener una casa así. Todos los demás, no; pero esta muy bonito”, consideró.