Arma Bronco una fiesta

CDMX.- Casi se cumplen 40 años de existencia de Bronco, y Lupe Esparza, su corazón y líder, sigue siendo el mismo: canta con el sabor de sus inicios y mueve rítmicamente sus hombros de arriba abajo, cautivando a multitudes, con carisma arrollador.
La banda de Apodaca, Nuevo León, reivindicó su legado el jueves, en el Auditorio Nacional, ante 9 mil 350 personas, cifra oficial según el promotor. Brindó un emotivo set list de 31 temas en el que ni un alma se quedó sin cantar de cabo a rabo, corear o tararear con emoción las letras de corazones incendiados y desamparados.
«Nunca voy a olvidarte», apenas su quinta balada, fue la demostración de que El Gigante de América no pierde músculo: Lupe no entonó ni una palabra en la primera parte del hit, pero el lugar retumbó con la pasión de los fans, armados con botas y sombreros.
«A lo macho, no tenemos palabras para seguirles agradeciendo el cariño que nos brindan», dijo el vocalista, quien se ganó ovaciones con «Corazón duro» y «Naila».
Bronco, creador de baladas románticas norteñas y cumbias que han marcado a generaciones, protagonista de telenovelas y hasta cómics, ahora está conformado por Lupe; sus hijos René y José, Ramiro Delgado Jr. y Javier Cantú.
Sufrió hace unos meses la separación del tecladista Ramiro Delgado, emblemático miembro, quien alegó malos manejos administrativos del conjunto.
Pero, a pesar de las transformaciones y convulsiones, el cuarto Auditorio Nacional del conjunto bien merecía celebraciones.
Luis Alberti (Lupe Esparza), Yigael Yadin («Choche» Villarreal), Baltimore Beltrán (Javier Villarreal) y Raúl Sandoval (Ramiro), protagonistas de la bioserie sobre la banda, subieron al escenario para cantar «Que no quede huella».
Fue un playback, pero la secuencia se utilizará en uno de los 13 capítulos de la producción, que se estrenará a finales de año por TNT.
Por su parte, la cantante y bailarina María León, ex Playa Limbo, mezcló su voz con la de Lupe en el clásico «Adoro», de Armando Manzanero.
Y la más reciente placa de Bronco, «Por más», hizo su aparición con «Alguien mejor que yo» y «Quiero perderme».
«Sergio el Bailador» fue el primer tema tras la falsa despedida, que enmarcó el espíritu de toda la velada: los asistentes ofrecieron desde pasos tímidos frente a las butacas hasta descarados, sin pena, entre los pasillos. Una fiesta. (Mario Abner Colina/Agencia Reforma)