La Constitución General de la República, en su Artículo Tercero, establece la gratuidad de la educación básica, pero las agrupaciones de padres de familia dicen lo contrario, por lo que hay que aportar una cuota para “mantenimiento de las escuelas y material de oficina”.

Los estudiosos del derecho señalan que, legalmente, no hay dos varas para medir un mismo asunto, por lo que si la Carta Magna dispone que el servicio educativo se deba aportar sin cobro alguno así tiene que ser, por lo tanto la autoridad está obligada a entregar lo necesario para la atención completa de educandos, profesores y personal administrativo.

Quienes deberían ser los más firmes defensores de que el gobierno se ciña al postulado constitucional son los padres de familia, pero a través de sus agrupaciones se hacen los desentendidos, al exigir un pago que anteriormente se denomina de “inscripción” y ahora se le califica como “cooperación voluntaria”, que de espontánea no tiene nada ya que sin decirlo abiertamente hay deferencias para los que la entregaron y quienes no lo hicieron.

Según la presidenta de la Asociación Estatal de Padres de Familia (AEPF), Viridiana Anaya Guerrero, el dinero que aportan sus compañeros es para “beneficio de las escuelas, de sus hijos”, por lo tanto “los padres de familia deben tomar conciencia de que las autoridades educativas aportan la infraestructura pero no para mantenimiento o recursos para oficina y papelería”.

En sustento de sus dichos, la dirigente afirmó que “los papás deben saber que los niños requieren siempre materiales de apoyo, los cuales se hacen posible a través de las mesas directivas de padres de familia que han sido constituidas en cada una de las escuelas”.

Pues ojalá que nunca le vayan a dar un cargo en una agrupación de enfermos del Seguro Social, del ISSSTE o de alguno de los hospitales estatales, porque entonces van a querer aplicar la misma fórmula, o que cada persona que acuda al médico familiar o especialista tenga que aportar para el sostenimiento de cada lugar, ya que el gobierno hizo lo suyo con haber construido las clínicas, dispensarios o policlínicos.

Es de sobra conocido que las cuotas escolares son como un imán, que una y otra vez se reitera que no debe aplicarse y cada año se hace, y como no existe un tope cada quien cobra lo que quiere, llegándose el caso de escuelas primarias donde es de 500, 700 y hasta 900 pesos, que se paga a regañadientes ante el temor de que si no lo hacen habrá represalias hacia los hijos, de lo cual, aun cuando no se tiene casos documentados de que sea verdad, las leyendas urbana y rural así lo abona.

Reconoció que al inicio del año lectivo el gobierno del estado aporta 200 pesos por estudiante, pero los papás “son una fuerza para solventar aquellos gastos académicos y eventos sociales que se desarrollan en los planteles educativos”, lo cual se propone desalentar los eventos sociales y enfocarse “a los rubros que favorezcan al desarrollo del estudiante”, lo cual de hacerlo sería una contradicción puesto que los festejos por el Día del Niño, el Día de la Madre o el Día del Maestro fortalecen la unidad de la institución y contribuyen a la socialización entre alumnos, profesores y padres de familia, por lo tanto no es un recurso desperdiciado.

La misma AEPF tiene el propósito de hacer un estudio socioeconómico del lugar en que esté la escuela y así determinar cuánto deben pagar de cuota los paterfamilias, lo que es un una forma aventurada, puesto que en un mismo barrio hay distintas economías familiares, además que alguien que tenga casa propia puede estar en menos condiciones que el vecino que paga renta. Lo que cabe es dejarse de subterfugios, disimulos y cuentos y exigir a las autoridades que la gratuidad educativa sea una realidad.

AQUÍ Y ALLÁ

Sí, en todas partes se cuecen habas. En Palacio Nacional no toleran a los conocedores en distintas áreas, al asegurar que es preferible “honradez a conocimientos”, mientras que en Aguascalientes miembros del Consejo Consultivo de la Construcción evidenciaron que los tres niveles de gobierno no los toman en cuenta para poner en marcha proyectos de obra pública.

Expresaron que se mantiene la antiquísima costumbre de reinventar el país, al estado o al municipio, desechando lo que hizo la administración anterior con lo cual se pierden recursos públicos y se frena el crecimiento colectivo.

Los dirigentes de los colegios de Arquitectos, Alberto Sepúlveda; de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, Francisco Romero, y del Colegio de Ingenieros Civiles, Francisco Díaz de León, requirieron que sus agrupaciones sean consideradas en la planeación de Aguascalientes.

Dijeron que hay diversos proyectos de infraestructura pública que por una u otra causa han sido olvidados, no obstante lo urgente que son para el afianzamiento del estado.

El líder de los arquitectos, Alberto Sepúlveda, que durante dos años quedó como presidente del Consejo Consultivo de la Construcción, subrayó que dentro de los proyectos de obra están las mejoras de las vialidades y conectividad, la intervención del entronque a Teocaltiche y los retornos en la carretera 45 Sur, así como colectores pluviales, entre otros.

También mencionó el poco interés por la consolidación de la zona metropolitana, que se forma con los municipios de Aguascalientes, San Francisco de los Romo y Jesús María, lo que aplaza el acceso a mayores recursos.

Sostuvo que no quieren un gobierno unilateral en materia de planeación y construcción, por lo que “debemos estar organizados para ser un contrapeso real. Tenemos que ser críticos y actuar en beneficio de la población. Nos ponemos a la orden de los gobiernos para que haya continuidad”.

De lo que menciona el arquitecto Sepúlveda cabe recordar dos ejemplos clásicos de la manera como se desperdician recursos al relegar obras, que de haberle dado continuidad otro sería el cantar. En la administración del extinto gobernador Miguel Ángel Barberena Vega, se construyó dentro del Parque Héroes Mexicanos (hoy Rodolfo Landeros Gallegos) réplicas de Palacio de Gobierno del Teatro Morelos, de la Catedral, etc., que servirían para que niños, jóvenes y familias en general conocieran parte de la historia de la ciudad y de sus edificios, pero los siguientes mandatarios la echaron al olvido, convirtiendo el espacio en cementerio de maquinaria y unidades motorizadas descompuestas.

En tiempos de la ex alcaldesa Lorena Martínez Rodríguez se construyó la Línea Verde, que atrajo la atención nacional por lo bien planeado y que era para beneficio de millares de familias que residen en ese sector, pero quien la sustituyó se olvidó darle mantenimiento y poco a poco se deterioró, y sólo cuando llueve resurge el pasto, en una demostración que la Naturaleza es más noble y sabia que los humanos.

Ojalá que se tome cuenta el planteamiento de los profesionales de la construcción y se ponga en práctica el axioma que “la suma de voluntades da un mejor resultado”, además se debe tomar en cuenta que la opinión de expertos externos enriquece la obra pública, por lo que entre más participen mayores beneficios habrá.

PERSEVERANCIA

Lejos de los partidos políticos y por ende de toda clase de intrigas, el comité ejecutivo de la Sección XXI del Sindicato de Trabajadores del Seguro Social que encabeza Arturo Rodríguez, se ha dedicado a  procurar mayores oportunidades para sus representados, lo que hoy se traduce en un aumento de plazas. En el curso de este mes se habrán creado 99 nuevos puestos de trabajo en distintas áreas, además en marzo tendrá lugar la Feria Nacional de Médicos en la capital del país, que permitirá cumplir los compromisos contraídos, reforzándose la atención a los afiliados y sus dependientes, por lo que se espera que en el curso de este año sea ampliamente positivo para todos. De la citada Feria egresarán 4,600 médicos de especialidad y de los cuales se espera que 100 sean enviados a Aguascalientes, sumándose a los 48 que ya están autorizados.