Gerardo Muñoz Rodríguez

A principios del siglo actual, un tipo de cambio artificialmente sostenido, generó grandes desequilibrios que ocasionaron uno de los peores derrumbes económicos y sociales para el país gaucho.

Esta medida, ocasionó un fuerte impulso a las importaciones, las cuales destruyeron la industria local del país. Altísimos niveles de desempleo, endeudamiento público por las nubes, así como una hiperinflación; llevaron al país a declararse en incapacidad de pago ante sus acreedores internacionales.

Dieciocho años después, el fantasma de aquella crisis financiera, parece rondar nuevamente en la península argentina. Los posibles daños que pudieran generarse por estos desequilibrios, lo sitúan en el ojo del huracán en América Latina; por arriba, inclusive, de los causados por el gobierno populista de Venezuela.

El gobierno de Mauricio Macri, considerado también como populista, comenzó su mandato (2015) con bajos niveles de endeudamiento y una, si no estable, sí una pujante y recuperada economía. Sin embargo, una serie de desaciertos provocaron que las condiciones en Argentina sean sumamente alarmantes.

Exención de impuestos, estancamiento del salario mínimo y el debilitamiento del aparato productivo del país, eran los principales obstáculos a los ciudadanos. A pesar de esto, el desliz mayor impacto fue el llamado coloquialmente como “tarifazo”. Este hace referencia, a un conjunto de medidas tomadas por el gobierno para aumentar progresivamente las tarifas de los servicios públicos, del sector energético y del transporte público. La justificación burocrática, yacía en que estos no estaban actualizados a los niveles necesarios para el correcto funcionamiento de los mismos.

Este incremento desmedido de los precios en los servicios, trajo consigo que el alza generalizada de los precios, se fuera por los cielos. Tan solo para el primer cuatrimestre del año en curso y con base a información del propio Banco Central de la República de Argentina (BCRA), la inflación alcanzó niveles de 9 por cierto. Esto imposibilita el cumplimiento de la meta del banco central de 15%.

Aunado a esto, la depreciación del peso argentino ante el dólar, se acentuó en los últimos meses. La paridad llego a sobrepasar los 23 pesos argentinos por unidad norteamericana, cifra histórica y nunca antes vista en el país.

Ante estas dos amenazas, el banco central desenfundó su mejor arsenal, en su limitada percepción de políticas monetarias, para detenerlo. Sin embargo, el resultado seguramente será contraproducente.

En tan solo un par de semanas, la institución dirigida por Federico Sturzenegger, situó su tasa de referencia en 40 por ciento. Si estimado lector, cuarenta por ciento. Además de esto y en el mismo periodo, se subastó alrededor del 8 por ciento de las reservas internaciones del país. Tan solo en un día, mil 500 millones de dólares.

La forma en la que se aplicaron estas medias discrecionales de política monetaria implementadas por el banco central, muestra al país significativamente más vulnerable a una pérdida de confianza de los inversores en comparación con sus homólogos del mismo continente. La demostración de inocencia, impericia y desconocimiento por parte de la cúpula financiera/económica, pone un riesgo enorme a la aparición de aquellos viejos y devastadores fantasmas previamente comentados.

Este entorno de mayor riesgo, pone en entredicho el apetito por los activos argentinos ante los denominados en dólares, más por la normalización de la política monetaria de Estados Unidos. Pero, ¿Por qué cobra tanta importancia este punto? Los flujos de cartera, funcionan como el arma principal para financiar dos terceras partes de su enorme déficit en la cuenta corriente; el cual, dicho sea de paso, representa el 4.8 por ciento de su Producto Interno Bruto, según el propio BCRA.

Como si no fuera suficiente, el 15 de mayo vencen alrededor de 600 millones de pesos argentinos en bonos, los cuales están colocados, principalmente, en inversionistas extranjeros. Si Usted fuera un tenedor de estos capitales especulativos: ¿Los volvería invertir en Argentina?

Parece que la situación es más preocupante de lo que la mayoría de la gente en verdad piensa.

 @GmrMunoz